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Defensa de las lenguas y cultura propia

Aragón es un país donde conviven en la actualidad tres lenguas: el aragonés, el catalán y el castellano. El catalán y el aragonés continúan  discriminadas y  prohibidas y marginadas en la vida pública del país. La lengua aragonesa está en una situación de precariedad extrema y aunque se ha aprobado una ley de lenguas de mínimos no se han hecho los pasos que se necesitan para consolidadla, como la creación de una Academia del Aragonés.

El cambio de gobierno en Aragón hace además, que se vaya a recortar todavía más o que incluso se retire la ley, arrastrando con ello la negación del derecho a su normalización y normativización. El catalán tiene una vitalidad que no es del todo real por los problemas con la educación, o los recortes en programas culturales y que hacen que su vitalidad pueda verse afectada negativamente con cualquier alteración de las peculiares circunstancias del idioma, a pesar de la importancia de las relaciones e intercambios con gentes de habla catalana no aragonesas.

Muchos organismos, instituciones y documentos oficiales exigen la protección de las lenguas más minorizadas de Aragón, que son, además, las dos lenguas propias del país: La Carta Europea de las Lenguas minoritarias, el Comité de ministros del Consejo de Europa, la Declaración mundial de los derechos lingüísticos o la UNESCO, que clasifica al aragonés como una de las lenguas con más peligro de desaparecer de Europa.

Incluso instituciones y documentos que forman parte del entramado constitucionalista español piden su protección, desde la Constitución española, el Estatuto de Autonomía de Aragón, la ley de Patrimonio cultural y la aprobada ley de lenguas de Aragón. Una realidad legal salida de una Constitución que por lo que se ve no hace falta cumplir para ser legal en el Imperio de “lo español”.

En el contexto legal vigente, todavía, hasta que el gobierno actual decida de recortar la ley de lenguas, ninguna institución vela por  garantizar los derechos de los hablantes de las lenguas propias de Aragón, ni a nivel oficial, ni en organismos públicos, ni en los medios de comunicación públicos ni privados. Las horas extraescolares, aunque ya aparecen en el curriculo, no son suficientes para hacer frente a la presencia masiva del castellano en las zonas donde se habla aragonés o catalán, ni siquiera la normalización de la toponimia autóctona y propia de esas zonas.

Las propuestas de Puyalón parten de esta realidad, una realidad que demuestra los débiles derechos de los hablantes del catalán y sobre todo, del aragonés. El independentismo de izquierdas, que Puyalón de Cuchas representa, tiene como objetivo político favorecer el desarrollo del aragónes y su promoción en todo el país, con vistas a que en algún futuro que todavía hoy podemos encontrar muy lejos, sea la única lengua del Aragón que no habla catalán.

Para eso, Puyalón de Cuchas propone que los poderes públicos garanticen los derechos de los hablantes . La legalidad tiene que cambiar para oficializar el empleo de las lenguas de Aragón, difundir su uso y hacer efectivo el derecho a la escolarización en y de aragonés y catalán.

Pero ese es un paso para comenzar a trabajar. El paso siguiente es el trabajo hacia un Aragón bilingüe aragonés/catalán donde nadie pueda ser discriminado por cuestiones lingüísticas. Un camino difícil y duro, pero que es el único que puede ayudar también a que Aragón sea cada día un poco más soberano y libre.

Normalizar el empleo de la lengua, garantizar los derechos de los hablantes, difundir su empleo por todo el país son los tres grandes ejes que definen la política de Puyalón de Cuchas en la cuestión lingüística.

Además de la lengua, la españolización de facto de la historia y cultura aragonesa, la aculturación de las tradiciones asimilando todo a una única clase de folklore se tiene que revertir lo más pronto posible para que se pare el proceso comenzado ya hace tantos siglos.

Puyalón de Cuchas exige que los poderes públicos aragoneses velen por la cultura e historia aragonesas enseñando el sentido de la aragonesidad y de la identidad aragonesas como un signo propio y singular nacido hace más de mil años y que a pesar de las intenciones del españolismo, representado por muchos aragoneses y aragonesas, todavía resiste y sobrevive.

El españolismo trató de asimilar “lo aragonés” en su punto de vista de un país español ficticio en una diversidad impostada y controlada. En Aragón nos tocó el tópico de la jota, la Pilarica y el Ebro, haciendo olvidar la cultura propia de un país rural, milenario y rico en costumbres, tradiciones, dances, músicas populares y leyendas. Todo eso continúa escondido detrás de los tópicos baturristas del siglo XIX llevados a categoria universal por el franquismo.

Las propuestas de Puyalón de Cuchas para reventar esta situación pasan por crear un circuito aragonés de artes aragonesas, proteger y poner en valor las tradiciones, músicas y expresiones culturales del país, hacer un curriculum aragonés en la escuela donde la cultura e historia aragonesas tengan un lugar principal.

Hace falta destrozar la sacralización de “lo español” y la españolización de “lo aragonés” que desde el franquismo hasta ahora continúan estando vigentes, situación en que los poderes públicos y los medios de comunicación tienen buena parte de culpa en su mantenimiento actual.