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Denunciamos la deslocalización de Schindler

    Desde el Grupo de Economía Agraviada de Puyalón, reclamamos el control de I+D y la inversión pública en empresas aragonesas para evitar más deslocalizaciones como la de Schindler. Además, invita a contratar mantenimientos de ascensores con empresas aragonesas.


    Aragón desde hace décadas ha destacado como impulsor y agente fundamental en la industria del ascensor en el Estado español y Europa. No es un secreto, que el Estado español es el estado de Europa con mayor número de ascensores instalados (en mantenimiento) y este verano superó la barrera del millón ( 1.102.392 en cifras exactas).

    La típica forma de concentrarse en grandes núcleos urbanos, dotándolos de grandes edificios verticales, hizo que Aragón se convirtiera en un lamín muy querido por las grandes empresas del ascensor en el mundo, que llegaron para sumarse a las pequeñas empresas que ya existían en Zaragoza.

    La presencia de Schindler en Aragón se remonta a 1946, año en que Giesa (empresa aragonesa) comenzó a fabricar bajo la licencia del Grupo. En 1986, Schindler agrupa Giesa y el resto de compañías españolas en las que tenía intereses.

    Sin embargo, no es la única, y empresas como Magaiz, son también pioneras en este mercado desde que en 1951 instalase su primer ascensor y en 1980 crease una sociedad anónima. O Zener que, a pesar de tener sede social en Valladolid, lleva 40 años fabricando e instalando sus propios ascensores en Zaragoza, invirtiendo sus beneficios en I+D. Curioso es que la apertura de su centro de investigación fuera en Valladolid (I+D+i), ya que la comunidad de Castilla y León es la tercera que más invierte en I+D tras País Vasco y Navarra. Más tarde llegarían empresas como Ascensores Moncayo (1984).

    Especialmente significativa es la torre de pruebas para ascensores que ITAINNOVA: Instituto Tecnológico de Aragón (dependiente de DGA) tiene en el campus del Actur, que no cuenta con ninguna especialidad dentro de las carreras de Ingeniería impartidas por la Universidad de Zaragoza para su estudio, y cuenta con un escaso presupuesto extraído del ya bajo porcentaje de inversión en I+D de Aragón. Esta torre apenas es empleada por Zener o MacPuarsa para sus pruebas con elementos de seguridad.

    El problema de la mayoría de empresas como Magaiz ha sido la falta de recursos económicos para seguir desarrollando su propio producto (maniobras electrónicas, dispositivos de seguridad adaptados a la exigente nueva normativa…). La falta de apoyos institucionales desde el Gobierno aragonés hace que estas empresas aragonesas acaben comprando ascensores “marca blanca” de grandes multinacionales (Otis, Kone, Thyssen…) que montan como si fueran suyos. O incluso puertas de la empresa alemana Wittur, también instalada en Zaragoza.

    Caso especial se merece el de la empresa MacPuarsa (MP). Esta empresa inició siendo Puertas Aragón (Puarsa) y en 1994 fue absorbida (la historia se repite) por la Sevillana MAC de componentes eléctricos de ascensores. Una de las condiciones de compra era mantener los puestos de trabajo en Zaragoza. Este tipo de fusiones son impulsadas por el Gobierno Español, que intenta que sus empresas sean más competitivas, organizando un sistema de subvenciones y I+D que doten de trabajo a las zonas con porcentajes de desempleo más elevado.

    En la actualidad la empresa MacPuarsa mantiene escasos puestos de ingeniería y mano de obra en el polígono de Malpica (Zaragoza-La Puebla de Alfindén), donde se aprovecha de su situación estratégica como centro logístico para suministrar Chasis y Puertas. A pesar de que los ascensores son vendidos en todo el mundo, la mayor parte de los puestos de ingeniería, I+D y dirección se encuentran en las instalaciones de la Expo’92 de la Cartuja de Sevilla.

    Tal y como Puyalón ya apuntó en sus plantillas de “Economía Agraviada”, Aragón figura a la cola de inversión en I+D, tanto privada como pública, con alrededor de un 0.91% respecto al PIBpm, muy por debajo de nuestros vecinos europeos como Francia (2,3%), Navarra (1,75%) o Alemania (2,8%).

    Para finalizar, convendría hablar de dos empresas que ofrecen el contrapunto a la deslocalización de Schindler. Se trata de la cántabra Imen y la gipuzcoana Orona.

    La primera, es un ejemplo de esfuerzo en Santander, que ya cuenta con 300 trabajadores y que apostó por la internalización en la venta de sus ascensores. Consiguiendo exportaciones y cotas de mercado en Inglaterra, Francia o Bélgica.

    La segunda es un gigante gipuzcoano que cuenta con delegaciones en todo el mundo, y es capaz de competir con los cuatro grandes (Otis, Kone, Thyssen y Schindler). Al contrario de sus competidores estatales o las multinacionales, decidió invertir los beneficios del boom inmobiliario español en la compra de empresas internacionales para expandir su parque de ascensores en mantenimiento. Su especial fisionomía de Cooperativa (pertenece al Grupo Mondragón) le impide enriquecer a ninguna familia propietaria de la empresa, y sí invertir en expansión, I+D y actividad social del territorio. Las grandes sumas con que el Gobierno Vasco ayuda a sus empresas para I+D y desarrollo de nuevos productos, le permitió en 2012 construir un edifico modernista en Hernani (GI) dedicado exclusivamente al desarrollo de nuevos productos, energía verde e investigación (Orona Ideo).

    Hoy en día las grandes empresas de ascensores obtienen la mayor parte de sus beneficios en los contratos de mantenimiento, y en este el Estado español, y Aragón, es uno de los que más tiene porcentualmente. Las empresas abaratan sus ascensores estándares hasta mínimos, a cambio de obtener suculentos contratos de mantenimiento por varios años, no sólo en comunidades de vecinos, sino también en instituciones, sector servicios, metros, aeropuertos…

    Es aquí donde las grandes multinacionales enfocan su estrategia. Es por ello, que animamos desde Puyalón a no renovar los contratos de mantenimiento de nuestras comunidades a la compañía Schindler, y Sí apostar por empresas aragonesas como las ya citadas al inicio de este artículo (Magaiz, Limarlift, Palacios, Dender, Moncayo…) y en especial las que invierten sus beneficios en la generación de empleo y I+D en Aragón. Así mismo mostramos todo nuestro apoyo a las trabajadoreas y trabajadores de Schindler en su lucha contra las intenciones de la multinacional.