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Patrimonio olvidado – Fresco de San Bartolomé en Villalba de Perejiles

    Origen: Capilla San Bartolomé. Villalba de Perejiles. (Comunidat de Calatayub)

    Datación: Segundo cuarto siglo XIV. Gótico lineal o Francogótico.

    Descripción: Pintura mural al fresco de autor anónimo y tipo popular. Representa la vida y martirio de San Bartolomé. Perspectiva jerárquica, linealidad y colores planos. Situación: Arrancadas en 1953 por Ramón Gudiol y trasladadas a lienzo. Vendidas por Josep Bardolet a Jesús Pérez-Rosales. Actualmente en el Museu de Maricel en Sitges.

    La iglesia de San Cristóbal es barroca, siglos XVII-XVIII, construida sobre un templo medieval que a su vez se asentó sobre la mezquita, de la que se conservan tres arcos ciegos de herradura. Bajo el campanario y al lado de la Epístola, había una capilla en origen en donde se situaba el conjunto pictórico. Hoy tiene el arco apuntado de acceso cegado y en sus muros quedan unos tristes restos de las pinturas. En 1953 fueron arrancadas por el restaurador Ramón Gudiol Ricart y vendidas al controvertido anticuario Josep Bardolet, proveedor de Pérez-Rosales.

    El primer periodo de la pintura gótica, se le conoce como gótico lineal (predominio del dibujo) o francogótico por su influencia francesa. El tema es fundamentalmente religioso y sirve, para una población mayoritariamente analfabeta, como un medio para mostrar la vida de los santos como modelo de comportamiento y de enseñanza religiosa. Estéticamente aún muestra características del románico: linealidad, colores planos (rojo, beige y azul), ausencia de perspectiva y simplicidad. A mayor jerarquía mayor tamaño del personaje. Pero va ganando en un mayor dinamismo narrativo, expresividad y naturalidad.

    Esta pintura mural al fresco, fechada en el segundo cuarto del siglo XIV, de tipo popular y autor anónimo. Representa la vida y martirio de San Bartolomé. Su martirio fue ser desollado vivo, por lo que es patrón de los oficios que trabajan la piel. La composición se articula como un vitral o retablo. Su vida se narra en las paredes y el techo abovedado. Como imagen central y más grande por jerarquía, está San Bartolomé con el cuchillo en la mano izquierda, como atributo. En el suelo, dos demonios representan el triunfo del santo sobre el mal. A cada lado, sus dos martirios, su flagelación y desollamiento por dos verdugos. En el muro izquierdo se representa su labor evangélica en la India, la conversión y bautizo del rey Polimio de Armenia y su presentación y declaración de fe ante el rey Astiages, hermano de Polimio. En el muro lateral derecho, la expulsión del demonio del cuerpo de la hija del rey Polimio, varios momentos de su misión y diversas conversiones y su decapitación y muerte por orden del rey Astiages. La iconografía de la narración se basa en La leyenda dorada, de Santiago de la Vorágine.

    Al Museu de Maricel de Sitges, llega a través de la colección de Jesús Pérez-Rosales i Salamillo, médico y coleccionista de arte. No siendo la única obra de origen aragonés en este museo. Está expuesta en un espacio que reproduce el original. Pérez-Rosales nace en Filipinas en 1896 en el seno de una familia acomodada. Llega a Barcelona en 1908. Desde su adolescencia empezó a coleccionar arte, inspirado en Frederic Marés. Con buena relación con la Diputación de Barcelona, en 1968 se decide el emplazamiento del museo en la antigua residencia Charles Deering, empresario estadounidense, en el antiguo hospital de San Juan, Palau de Maricel. Adecuada al gusto de Pérez-Rosales, enfocado más a la estética que a la pedagogía. Inaugurado en 1970 y reformado en 2010. Su colección se nutre principalmente de dos anticuarios, Josep Bardolet i Soler y Baldomero Falgueras i Carreras.

    A Bardolet ya le vimos en la venta de la tabla de la Virgen de Tobed y se movió por la Comunidat de Calatayub y todo Aragón. Como en este caso, siempre bien informado tanto de las obras de mayor valor como de las parroquias más acuciadas económicamente. Lanzándose sin escrúpulos y adoptando una actitud de amante del arte. Aprovechándose del desconocimiento que imperaba sobre el valor del patrimonio. Desde una óptica clasista, vendiendo a la alta burguesía catalana y sacando beneficio económico. Ventas legales, pero carentes de moral. Hoy en día, esta obra y tantas otras, bien contextualizadas y en su lugar de origen, sería un activo económico, en zonas por lo general despobladas, pero lo es de uno de los principales núcleos turísticos de la península.

    Bibliografía: LACARRA DUCAY, Mª Carmen: «Pinturas murales góticas de origen aragonés en Sitges (Barcelona): la capilla de San Bartolomé de Villalba de Peregiles (Zaragoza)», Artigrama, 12, Zaragoza : Universidad de Zaragoza, Departamento de Historia del Arte, Zaragoza, 1996-97, pp. 359-371.