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RETABLO DE SAN MIGUEL DE ARGUIS

    En 1869, Paulino Savirón –funcionario del cuerpo de Bibliotecarios, Archiveros y Anticuarios- recogió el retablo de San Miguel de Arguis por encargo del Ministerio de Fomento para incorporarlo a las colecciones de arte medieval del Museo Arqueológico «Nacional», de allí pasaría al Museo del Prado en 1920. La misión de Paulino era recorrer Aragón para “rescatar” objetos artísticos que fueran útiles en la construcción cultural del discurso nacionalista español. En ese viaje también se llevaría el valiosísimo retablo de San Martín de Tours, en Nueno. Una práctica habitual de expolio, que se ejerció sistemáticamente, aprovechándose del desconocimiento general de los paisanos.

    San Miguel de Arguis

    El autor es el denominado Maestro de Arguis, un pintor de estilo italo-gótico, con un estilo bastante expresionista. El retablo consta de dos calles divididas en tres cuerpos, completados con predela simple. La calle central se perdió. La temática se refiere a dos apariciones de San Miguel y a la caída del Anticristo. Apareciendo escenas de la caída de los ángeles rebeldes, el peso de las almas y el milagro del toro del monte Gárgano; en la predela tenemos a seis mártires -San Lorenzo y San Vicente, entre otros-.

    Se trata de una composición realizada con mucha soltura y maestría, con los personajes tratados de forma extraordinaria, dotados de un gran dinamismo. El color predominante es el rosa, aun cuando aparecen tonos fríos como el verde y el gris. Un retablo con gran sentido de modernidad

    La importancia de la obra radica en su singularidad, catalogada de estilo gótico internacional con influencia flamenca, presenta rasgos típicamente aragoneses, como la rudeza de los tipos, la propensión a la caricatura y la riqueza de los atuendos. Numerosos expertos la consideran una pieza única, clave para entender el arte aragonés bajomedieval, realizada por el desconocido Maestro de Arguis -precursor del Bosco, que pintaría décadas más tarde-.

    El retablo de San Miguel de Arguis debe volver a su lugar de origen, con la propiedad para el pueblo aragonés. Las instituciones aragonesas deben exigir y trabajar por su retorno.