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Éxito y exilio (2000-2004)

    Esta segunda parte de la historia del movimiento juvenil independentista aragonés se organiza en torno a dos momentos, que de una forma u otra determinan la memoria del colectivo y las personas que estuvieron cercanas al mismo: las asambleas de Castillazuelo (2000) y Chaca (2004). En la primera, se produjo una refundación en un momento en el que Chobenalla se encontraba en serio peligro de subsistir, y en la segunda se activaron las luces de emergencia en la sala de máquinas del aparatik de Chunta. Así que esta segunda parte va de una implosión a la explosión final, desde una refundación que genera éxito al exilio que supondrá la expulsión de Chobenalla. Pero vayamos por partes, empezando con el comienzo del siglo XXI.

    La base del éxito ya estaba asentada, por lo menos la necesidad de que hubiera una estructura juvenil independiente que visibilizara el nacionalismo de izquierdas. En la primera fase de ensayo-error se asentaron pautas que fueron emblema de la Chobenalla posterior: como la lucha por tener un espacio de decisión propio y diferenciado del partido (idea de Pascual Giménez de Bagüés), el concepto de activismo e implantación territorial (liderado entonces por las comarcas del Alto Aragón: Semontano, Zinca Meya, Chaca o Sarrablo-Bal de Tena) o la polivalencia e implicación en movimientos sociales. Estos tres factores son reciclados y ampliados en esta segunda etapa.

    A la IV asambleya (mayo de 2000) se llegó con poca gente activa en la organización. El ligallo de Zaragoza sufría un vacío de actividad mientras que el de Uesca jugaba un papel de liderazgo que le incomodaba en exceso. Esta situación se produjo por el traslado de militancia activa en Chobenalla para ocupar puestos de responsabilidad en CHA. El partido había crecido muy deprisa (en los comicios nacionales de 1999 obtuvieron 5 diputados en las cortes, un año después José Antonio Labordeta era elegido diputado en el parlamento estatal) e iba asimilando todos los recursos humanos de los que disponía. A todo esto se puede añadir una visión poco estratégica de lo que Chobenalla podía suponer para Chunta en un horizonte no muy lejano. Chunta eligió el modelo parasitario, en el que va absorbiendo todos los recursos humanos disponibles sin reflexionar sobre el mañana.

    El nuevo modelo que se crea en Castillazuelo fue exitoso para la organización: la Maya Nazional gestionaba de forma horizontal la acción política de Chobenalla. Se trataba de un marco aglutinante de todas las personas que representaban a Chobenalla en esa crítica primavera del 2000 a la que se llegó con una escasa militancia activa. Esta refundación tuvo altibajos en su desarrollo: podemos citar la complejidad territorial que tenía que asumir la organización (comarcas con afiliados pero sin órgano ejecutivo, otras que tenían actividad pero no mantenían ninguna relación con la ejecutiva nacional y un número importante de afiliados dispersos que no se conocían entre sí ni tenían una idea muy clara de lo que era Chobenalla).

    Esta refundación será gestionada y auspiciada por una nueva generación de militantes, la mayoría de ellos ya se habían incorporado en la anterior etapa. Formarán la llamada generación Chobenalla: Fernando C., José Manuel S., Mario S., Chabier S., Mónica J., o Daniel L. El asunto de Castillazuelo no sucedió en vano para Chunta: según recoge el acta de la asamblea “Gonzalo González [secretario de política sectorial] se muestra extrañado del escaso número de gente que acude a esta Asambleya, (…) que a muchas personas le (sic) parecía chocante que mientras Chunta crecía, Chobenalla no hiciese lo mismo”. Daba la sensación de que lo único importante era crecer, a costa de ideología o de electoralismo puro y duro.

    Pero el éxito no viene solo porque lo ponga en unas actas. En ese año 2000 se produce un hecho absolutamente trascendente para la reciente historia de los movimientos sociales en Aragón. El 5 de septiembre el Ministerio de Medio Ambiente presenta el Plan Hidrológico Nacional. De repente, no estábamos solas. Se produce un ciclo de manifestaciones masivas (400.000 personas en Zaragoza, 08/10/2000; 300.000 en Madrid, 11/03/2001; o 250.000 en Barcelona, 10/03/2002), en las que Chobenalla participa activamente, llegando incluso a convocar movilizaciones propias, como la de noviembre de 2001 en Uesca -con 500 jóvenes- o actos en defensa de la Nueva Cultura del Agua -jornadas de los “Jóvenes por una política hidráulica sostenible”, en Zaragoza, mayo de 2001-. Era la oportunidad perfecta para crecer y no se desaprovechó.

    El salto cualitativo se notó en la ciudad de Zaragoza: Zésar C., Armando O., Tamara M., Daniel Z., Rubén S., Aarón B., Luna F., o Ruth L., Javier D., Alejandro F., o Quique P. se incorporaron de forma progresiva al ligallo de la capital del país. El goteo de afiliados era constante y la gestión de grupos humanos amplios no siempre fue la adecuada (por la falta de experiencia). De una forma aproximada será la generación que vivirá el resto de etapas hasta la actualidad del independentismo aragonés.

    En Uesca se continuó con un trabajo relativamente sólido: podemos citar la creación del Premio a las Libertades Aragonesas, que venía a homenajear a una persona o colectivo que había dejado su esfuerzo en la defensa del país. En diciembre de 2000 se entrega a María Campo (resistencia de Santaliestra), el año siguiente el elegido es Chesús Giménez (secretario del Consello d’a Fabla Aragonesa) y ya en 2002 el honor lo tuvo Lois Inazio Herrero (activista incansable de Puyalón). La idea gustó mucho en el aparato del partido, el cual no tardaría en apropiarse de la sabrosa tarta, apartando a Chobenalla de la toma de decisiones. Por otro lado este ligallo ya daba avisos de agotamiento: los acuerdos de Castillazuelo no habían sentado muy bien y de esos lodos nacieron conflictos como la salida de la Colla Antitaurina Oszense tras una disputa con el Ligallo de CHA de la Plana de Uesca. De esta época podemos recordar a militantes como Sara I., Víctor B., Oscar L., José Manuel A., Dabí G., Dabí M., o Guayén C. Y algunos momentos interesantes como la protesta -vía pancarta Aragón ye republicano- ante la visita del Principe Felipe en junio de 2000, que acabó con varios militantes en comisaria para su identificación.

    A nivel nacional, la Maya recogía el trabajo iniciado en la anterior etapa, por las chobenallas fundadoras, colaborando en diversas ejecutivas del Consello Nazional d’a Chobentú d’Aragón, el máximo órgano de representación del asociacionismo juvenil en el país. La participación de Chobenalla conllevó un impulso del fomento de la cultura propia, especialmente de nuestras lenguas patrimoniales -podemos destacar la campaña Aragón Ye Trilingüe-. En este ámbito se continuó con el trabajo de aragonesizar a la izquierda en los consejos locales (Balbastro, Uesca o Zaragoza), algo que permitió legitimar el mensaje en redes y ambientes tradicionalmente extraños al movimiento.

    Dentro de este crecimiento cualitativo, ocupa un apartado especial la implicación de la Maya en los asuntos de CHA; durante la VI asamblea del partido (Teruel, 2001) se logró incluir un capítulo propio en los estatutos para la organización juvenil, en consonancia con el espíritu de Castillazuelo. Esta asamblea chuntera anunció cambios en el partido: José Antonio Acero es nombrado como Secretario General. La acomodación engrasaba perfectamente sus piezas.

    La participación en esta asamblea supuso la constatación de la necesidad de tener una base teórica y organizativa desarrollada para hacer una Chobenalla fuerte. En abril de 2002 se convoca la V Asambleya (Zaragoza) bajo el lema “Diez añadas fendo camín enta la reconstruzión nazional”. Se trata de la asamblea de la madurez, en la que se plantea una profunda reorganización interna, además del debate sobre una serie de documentación que incidía en la perspectiva anticolonial -el mayor esfuerzo teórico de la organización en toda su historia-. En esta cita un grupo de militantes realizan una enmienda a los estatutos para que uno de los objetivos sea “trabajar por la independencia de Aragón, entendida esta como el constante ejercicio del derecho de autodeterminación, (…) sin menoscabo de asumir y defender otros proyectos políticos que se basen en la soberanía nacional”. Las juventudes de CHA se definían como independentistas y el famoso menoscabo se convertiría en una perversa muletilla en la que podría encajar cualquier otro tipo de proyección ideológica. Esta votación tuvo un apoyo justo, no muy amplio, lo cual pudo observarse en una encuesta interna que se trabajó en ese 2002: los independentistas estaban muy igualados con los confederalistas (de los pueblos europeos); de igual forma que en el ámbito de la identidad social, la militancia se sentía de “izquierdas”, seguido de un perfil de personas que se consideraban de “extrema izquierda”. Había posos pero faltaba formación y preparación.

    A partir de esta asamblea tenemos una foto fija de la militancia de las juventudes de CHA. Se elige una ejecutiva más plural y madura, en la que Fernando C. asumirá la coordinación. De esta forma la foto retrata a un sector de personas, los históricos, que venían trabajando desde antes del 2000, que más tarde formarían el núcleo duro de los quintoasamblearios -la mayoría de la Maya del 2002-. Por otro lado un sector de bastante peso, sobre todo en Zaragoza, que compartía militancia en Puyalón de Cuchas. Y finalmente, núcleos de militancia dispersos, algunos a nivel territorial (como el de Biello Aragón a partir de Artieda) y otros de carácter más sectorial (trasvase de militancia con UCA, Nogará).

    El éxito de esta fase se desarrolla gracias al instrumento clásico de agitación y propaganda (activismo), y en este sentido Chobenalla promueve movilizaciones contra el PHN (con acampadas solidarias o manifiestos de rechazo al trasvase), protestas ante las visitas coloniales de los dirigentes del PP, o participación en diversas plataformas ciudadanas (Teruel Existe, antifascistas, contra la macrocárcel de Zuera, por los derechos de la mujer, por la defensa de los inmigrantes…). Se estructura una línea de acción que se complementa con la organización de mesas informativas y la publicación de panfletos. Y algunos hitos importantes: desde 2002, se comienza a organizar el Día Mundial Antitaurino en Zaragoza, una iniciativa que nace desde la izquierda independentista y que acumulará fuerzas en años sucesivos con organizaciones animalistas. Las reticencias de CHA eran grandes. En esa primera convocatoria se juntaron un centenar de personas.

    En paralelo a esta creciente actividad surgen proyectos que van a ir consolidando los espacios de sociabilidad de la izquierda independentista: en septiembre de 2001 se crea Chobenalla Unibersidá, el primer sindicato juvenil de estudios superiores. La fundación de esta estructura vino coordinada desde la propia ejecutiva de Chobenalla, aunque pronto se escindió de su vínculo orgánico (octubre de 2002), pasando a llamarse Unibersidá-Coleutibo Aragonesista. Llegó a tener representación claustral, recogiendo el histórico testigo del sindicato Entabán, además de ofrecer cantera para el movimiento (Carlos G., o Alberto A., entre otros). Por no mencionar actividades realizadas de forma conjunta: jornadas sobre la marihuana (desde 2001) o los actos en torno al 20-D.

    El reconocimiento internacional también jugó un papel clave en esta etapa. La gran labor realizada por Daniel M.R. consolidó una red de colaboraciones y apoyos que permitió legitimar el mensaje de Chobenalla hacia otras juventudes de naciones sin estado (JERC en Catalunya, Tierra Comunera en Castilla, Eusko Gaztedi en Euskal Herria, Mocidade en Galiza, Bloc Jove en el País Valencià ). La Declaración de Mallorca (2002) ejemplifica este trabajo, ya que en este documento se habla de una alianza de juventudes nacionalistas para trabajar en una especie de frente común federado en el ámbito estatal.

    Otro de los elementos fundamentales de esta etapa de éxito fue la participación a través de la formación. Se crearon grupos sectoriales (collas) con distintos ámbitos y objetivos: Ecología y Medio Ambiente, Laboral, Nuevas Tecnologías, Deporte, Antifascista, Derechos de la Mujer, o de Debate. Unos tuvieron más continuidad que otros pero el objetivo era ampliar tematicamente los ejes ideológicos de la organización.

    La difusión fue otro de los elementos claves de este período. Desde la Maya Nazional se coordinarán diversas publicaciones, pudiendo destacar la revista Más Rasmia. Este medio de información venía de la anterior época, recuperándose en 1999 con un número coordinado desde el grupo de Uesca, y que tuvo dos números más en los años 2001 y 2002. Se trataba de una revista densa, con artículos de opinión, informaciones cortas, reportajes y notas informativas. El problema fue el de la periodicidad, que dejaba desfasadas muchas noticias, aparte de la dificultad de coordinar a un grupo bastante heterogéneo. En las páginas del Más Rasmia se pueden leer artículos sobre Chiapas, la manipulación televisiva, la colonización interna, la lucha del agua, la manipulación histórica, los carnavales, el Justicia de Aragón, el socialismo…, y algunas perlas firmadas por el anónimo “Lupo Waifro”, el cual se encargaba de criticar la deriva de CHA en algunos aspectos. Como la periodicidad no era buena se idea publicitar una hoja a dos caras (Chobenalla Info), orientada a toda la militancia. Este panfleto tuvo cinco números y también terminó, perezoso, en el sueño de los injustos. Terminamos este repaso mencionando el fanzine informativo de la Redolada de Zaragoza, el Botinada, que a partir del 2003 se convertiría en medio de comunicación nacional, con formato de periódico y del que hablaremos en su momento.

    Esta difusión escrita se complementó con la llegada del mundo web. El 23 de abril del 2000 se inaugura el subdominio de CHA: www.chunta.com/chobenalla.htm. Con posterioridad Chobenalla adquiere un dominio propio, del que emerge su famoso foro, el cual tendrá su análisis en el siguiente capítulo, cuando hablemos de memoria y dignidad.

    A partir del 2002 el objetivo central de Chobenalla será su consolidación como organización juvenil del MLNA (Movimiento de Liberación Nacional de Aragón), una idea dentro-fuera que articularía movimientos sociales y personas que trabajan bajo el objetivo de liberar el país. En este sentido se debate y trabaja para rearagonesizar la sociedad civil en plataformas, coordinadoras, redes culturales o desde proyectos personales. Es lo que llegó a denominarse el Frente Social Aragonesista (la Xarxa), una especie de preantecedente del BIC, con muchas matizaciones al respecto, pero la proyección estaba germinando entre los jóvenes de Chobenalla. En este contexto podemos citar la labor de formación de estructuras como la Fundación Gaspar Torrente y su mítica Escuela de Verano (con amplia participación de chobenallas entre 2000-2005), el rol lúdico-festivo del bar Dispierta Fierro en el barrio zaragozano de La Madalena, o la iniciativa popular Fer camín.

    Ya hemos comentado como la organización creció de forma intensa en el período 2000-2002, a partir de aquí y hasta la asamblea de Chaca la entrada de militancia fue más lenta, llegando a unas 200 personas. Territorialmente el mapa estaba bastante completo, con los clásicos grupos en Zaragoza y Plana de Uesca, más otros en Semontano de Balbastro (con el malogrado Andrés G.), Biello Aragón (Israel O., Daniel T., o Raquel I.), Comunidá de Calatayú (Diego M., Lorién J., Choben), Teruel (Carolina V.), Andorra, Monegros, Moncayo, Casp…

    Pero Chobenalla no era la única organización diferente o crítica dentro de Chunta. Además de la Tercera Vía tenemos que mencionar a la corriente de opinión Puyalón de Cuchas, nacida en 1998, y con unas bases ideológicas aprobadas un año después (plataforma de los nacionalistas aragoneses de izquierda, trabajar por la soberanía y el socialismo y promover políticas de transgresión). Se trató de un grupo con bastante solidez en Zaragoza, liderado por Rafel Fleta, Chorche Tricas, Miguel Ezquerra o Pedro Lobera, y que jugaría un papel relevante de apoyo en el proceso de expulsión de Chobenalla. Pero esto lo desarrollaremos más adelante.

    El camino al exilio fue lento, precipitado e inconsciente para la mayoría de las chobenallas. Los prejuicios de la dirección del partido empezaron a visualizarse de forma rotunda a partir de la Asambleya de CHA de 2004 (Zaragoza). Pero debemos realizar un pequeño flashback para entender el proceso en su totalidad: en el 2002 las direcciones de ambas estructuras firman un protocolo de relaciones, en el que se fijan responsabilidades en beneficio del proyecto común. Esta iniciativa fue liderada por José Manuel S. Parecía que la lealtad estaba asegurada. Pero desde CHA había mieditis con determinadas acciones o propuestas de Chobenalla: el movimiento juvenil incidía en una base anticolonial y antiespañolista que incomodaba en algunas esferas chunteras, cuya praxis estaba orientada a gobernar institucionalmente con actitudes que tenían poco que ver con la línea política de Chobenalla: el restar votos o la unidad del aragonesismo de izquierdas era la sacrosanta biblia de los líderes del partido (Fuster, Bernal, Gaspar, Orna o Acero).

    Un ejemplo emblemático de esta actitud cobarde se dio con las pegatinas “A mí me dan asco” (octubre de 2002), con las caras de diversos personajes de la casta dominante (José María Aznar, George Bush, Alejandro Aggag y su esposa, José Ángel Biel, José Atarés y Juan Carlos I de Borbón). El Secretario de Organización del partido las secuestra al momento, aunque algunas logran escapar de la censura y se convierten en adhesivos de gran éxito. La Dirección Nacional de CHA justificó el secuestro por lo inapropiado del momento elegido: a más de medio año de unas elecciones nacionales. Algo no iba bien.

    Los debates ideológicos fueron un elemento central. Una cosa es ser independentista en los estatutos y otra aplicar el programa. No fueron conflictos fáciles de resolver: por ejemplo, en abril de 2001 se organizó un vermú popular en Zaragoza bajo el lema “Que no decidan por nosotros, independencia”, pues la nota de prensa quedó censurada desde la propia CHA. El país desde la base y no desde el tejado. En diciembre de 2002 se organiza una mesa debate sobre modelo de estado (autonomismo, federalismo o independentismo). El objetivo era ver, oir y sacar conclusiones.

    El entrismo empezó a visualizarse como una estrategia efectiva, además del acercamiento a sectores con puntos de vista similares (Puyalón, Tercera Vía, antiguos chobenallos). Esta estrategia refleja pautas similares a las llevadas por las JERC para apoyar a Joan Puigcercós y renovar ideologicamente a ERC en su momento. Pero los diferentes sectores del partido no estaban por la labor, Chobenalla decide formar un cuerpo electoral propio para elegir a sus delegados de cara a la citada asamblea de 2004, correspondiéndole enviar nueve. Las tensiones internas de poder se visualizan claramente cuando desde la corriente de opinión Puyalón se acusa de marginar a sus miembros en el citado proceso. En paralelo a esta delicada situación Chobenalla trabaja enmiendas tanto a estatutos como a la ponencia, incidiendo en la línea de reafirmarse como entidad con criterio propio.

    Esta asamblea de Zaragoza posiciona a Chobenalla en una posición desconocida hasta entonces: pasa de uno a cinco representantes en el Comité Nazional de CHA. El buen trabajo se ratificó en la propia asamblea, ya que la organización era visualizada por la militancia de base como un activo independiente y que traía aire nuevo al debate ideológico y organizativo. En aquel momento, unos meses antes de la expulsión, la dirección (el bernalismo) ya percibía a esta Chobenalla como un enemigo interno, el cual habría que desactivar en un momento dado. La mano (gangrenada) que mece la cuna.

    Esta actitud liquidacionista no se hubiera producido si en 2003 Chunta no hubiera obtenido un 14% de apoyos en las nacionales, convirtiéndose en la tercera fuerza política del parlamento aragonés (9 diputados), 199 concejales y un pacto de gobierno con el PSOE en el ayuntamiento de Zaragoza. Es el famoso sorpasso de CHA, con ese lema oficial de creer en el proyecto frente al creerse el proyecto. Un juguete roto.

    De una forma o de otra se avanza cumpliendo el ciclo de la Maya Nazional coordinada por Fernando C. Con momentos históricos como el concierto del décimo aniversario de la organización, un 8 de marzo de 2003 en el Centro Cívico Delicias, con un respaldo de público impresionante, actuaciones de los grupos Skabeche, Azero y Prau, y bajo el lema Esfendendo a tierra (leit motiv del BIC actual). Las elecciones europeas (mayo de 2004) suponen un trabajo importante apoyando a CHA: se edita un Más Rasmia especial, dedicado a la Europa de los Pueblos, además de gestionar una web común con JERC y Gazte Abertzaleak. Un ciclo de éxito que echando la vista atrás deja a una generación perdida en la actual crisis ideológica postlabordetiana del nacionalismo aragonés (tesis defendida por Daniel Mari Ripa, “Una mirada a las elecciones catalanas desde la historia de Chobenalla (IV)”, enhttp://danielripa.wordpress.com/2010/11/18/una-mirada-a-las-elecciones-catalanas-desde-la-historia-de-chobenalla-iv/ ).

    Y llega el exilio. La VI Asambleya se convoca para el 29-31 de octubre en Chaca. El lema elegido era “Bastindo lo sozialismo. Afondando a soberanía”. A este proceso asambleario se llegó con cierta fractura en el conjunto de la militancia, esta situación jamás justifica lo que ocurrió después. No me extenderé mucho por aquí, es mejor dejarlo para el tercer capítulo. En todo caso, hubo un gran desarrollo de ponencias, política y organizativa, además de resoluciones. Había líneas rupturistas con CHA, algunas muy evidentes (el tema de la Expo 2008), otras más ideológicas (socialismo revolucionario) y también cuentos que se inventaron para justificar la expulsión-desvinculación del 15 de noviembre de 2004. Pero esto es otra historia.

    Daniel Lerín Cristóbal (Licenciado en Humanidades, militante de Chobenalla Aragonesista -1998-2008- y miembro de Puyalón de Cuchas) | Para AraInfo