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Aragón atraviesa una situación de emergencia social sin recursos propios para afrontarla

    Se suele decir y no debe ser tomado como una frase hecha o una argumentación baladí, que cuando hay que recortar donde con más facilidad encuentran los políticos de turno el hacerlo suele ser en los servicios sociales. Por desgracia esto no ha dejado de ser cierto en épocas anteriores y desde luego sigue siendo cierto en este curso político que hemos pasado. El problema de la situación actual es que en el contexto de crisis global, que nos afecta a todas, el número de usuarios de dichos servicios sociales ha aumentado dramáticamente en los últimos años, además las necesidades tanto de las familias como de los individuos que tienen necesidad de esos servicios, son actualmente de carácter básico, estamos hablando de acceso a la alimentación, a la vivienda, al trabajo, servicios básicos estos, que antes de la crisis actual eran demandados por una población mucho menor.

    Ante esta situación de emergencia social, observamos como la respuesta del actual gobierno español y de su corresponsalía en Aragón, la DGA, ha sido la tijera, el recorte indiscriminado en todos los ámbitos en los que se circunscriben los asuntos sociales, la anulación o eliminación de servicios básicos, todo en base a la falacia repetida constantemente y diariamente de una supuesta racionalización del gasto publico.

    ¿Qué ha supuesto este año político para los servicios sociales en Aragón?, pues sin ser alarmistas un verdadero desastre social que contará generaciones recuperar si no se da marcha atrás en el próximo año, no debemos olvidar que los resultados en servicios sociales se ven a medio-largo plazo incluso en muchos casos en las siguientes generaciones.

    Actualmente tenemos a grandes rasgos, recortes en todo el espectro de los servicios sociales que van desde recorte en  las becas de comedor, que provoca que muchas familias tengan a sus hijos e hijas en situación de malnutrición, anulación total de las ayudas al alquiler,  reducción drástica de las ayudas a la vivienda para las familias más desfavorecidas, saturación de los albergues de transeúntes de Aragón, reducción de los servicios de atención a emigrantes (alfabetización, asesoramiento, etc..), de los servicios de atención a drogodependientes, salud sexual, salud mental, y un largo etcétera, aunque todos y cada uno de ellos merecerían al menos un artículo vamos a centrarnos en tres puntos críticos de estos recortes en servicios sociales.

    Primero, la situación actual de la concesión de los IAI (Ingreso Aragonés de Inserción) única ayuda a la que pueden optar las familias sin recursos y que aseguraba unas mínimas condiciones de vida personales, que  por otro lado son incompatibles con cualquier otra prestación. En estos momentos esta ayuda supone entre 441 y 621 euros al mes, a día de hoy se está tardando 10 meses en tramitar un expediente de solicitud, cuando la ley obliga a dar respuesta en 30 días. Esto supone que cientos de personas y familias estén viviendo sin ningún tipo de ingreso durante todo ese tiempo. Tiempo en el que no pueden comprar alimentos, ni pagar el alquiler, ni la luz.

    Un segundo punto sería el recorte sufrido en la ley de dependencia, según informe de Marea Naranja Aragón en los últimos 12 meses la reducción de los beneficiarios a la dependencia crece a un ritmo de 11 personas al día. A lo que hay que sumar que el 31,7% de las personas que tienen reconocida su condición de Gran dependiente o Dependiente Severo, no están recibiendo la prestación o el servicio que se les ha reconocido

    Como último punto y seguramente el más importante para Aragón, esta la reforma de la ley de bases del régimen local, que no solo es un golpe a la autonomía de los municipios y un intento evidente de recentralización del estado español, sino que es una autentica sentencia de muerte para los servicios sociales comunitarios o básicos, que a día de hoy gestionaban los ayuntamientos con mejor o peor acierto, y que se desarrollaban en base a las necesidades de sus vecinos y vecinas, esta reforma, que nadie se engañe, oculta como decía anteriormente la sentencia de muerte de los servicios sociales básicos, y supondrá un autentico desastre social de proporciones inimaginables.

    Esto es una pincelada de lo que ha supuesto este año político para los servicios sociales en Aragón, los dramas personales y familiares que no se pueden resumir en un artículo ni tan siquiera en una charla extensa, quedan para  aquellos y aquellas que los sufren, los que los viven de cerca y para cualquier persona con sensibilidad que quiera ver esta realidad dolorosa, y que si no se remedia en este curso que viene dejará tocada a toda la sociedad aragonesa por muchos años.

    Chesús Royo, educador social | Para AraInfo