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Sobre la necesidad de unidad de acción de la izquierda

    Zésar CorellaLa urgencia de recuperar nuestra soberanía, de disputar hegemonía y poder político, ampliando y consolidando las conquistas sociales, exige el esfuerzo de todos los agentes sociales y políticos.

    Hace unos días El Periódico de Aragón publicaba un artículo de opinión de José Luis Soro, presidente de CHA, con el título “¿Unidad de la izquierda?” en relación a los aportes que desde la formación política que representa hacen al proceso de unidad de esta tendencia.

    En el artículo, hablaba de la pluralidad de la izquierda y valoraba los límites de los procesos de unidad. Se mostraba contrario a la uniformidad de las diferentes tradiciones políticas de la izquierda en una sola forma orgánica, reclamando su pluralidad.

    Todo este marco servía como excusa para no explorar, iniciar o profundizar, en procesos de unidad tan reclamados a los partidos que formamos parte de este extenso espectro político que se llama izquierda. No se puede, en definitiva, forjar la unidad en torno a una organización concreta, afirmaba José Luis Soro.

    Coincidimos con él, en que la izquierda es diversa y plural, que incluso deberíamos hablar de izquierdas y no de izquierda, y que es mediante la unión -y no la homogeneidad- de entidades que convergen, como podemos avanzar en articular ese polo antagónico.

    Se hace necesario que las diferentes formaciones y culturas políticas de la izquierda del país definamos nuestras propuestas y planteemos cuáles son nuestros horizontes, límites y aportaciones concretas a este debate. Es cierto que algunas cuestiones ya han sido puestas sobre la mesa y presentadas públicamente, pero no menos cierto, es que si no se concreta en torno a qué articular esa unión, uno se sitúa en la retórica estéril que busca salir del paso en un escenario de debate y reconfiguración del campo político que poco aporta a este crucial momento histórico para los Pueblos y la clase trabajadora. Converger sí, pero para qué. Éste es el nudo gordiano que debemos, entre todas las fuerzas progresistas y de la izquierda, resolver.

    Se habla de plantar cara a las políticas insolidarias e injustas de la derecha, preservar el autogobierno de Aragón, el estado de bienestar y derechos y servicios públicos, pero en ningún momento plantean horizontes de ese nuevo modelo social antagónico que debemos construir si deseamos justicia social y económica para las mayorías. Estas propuestas y afirmaciones regalan de antemano toda la hegemonía cultural a las élites políticas y económicas neoliberales. Es preciso analizar el devenir de los Pueblos de Europa -especialmente de los del sur- desde la caída del bloque socialista y todo el posterior proceso de expansión de las tesis económicas neoliberales, así como hacer una profunda autocrítica en el seno de la socialdemocracia europea -de la que CHA forma parte- y evaluar su responsabilidad.

    Es evidente que si deseamos un camino exitoso ninguna organización puede apropiarse de esta experiencia necesaria, del mismo modo que no debe centrarse exclusivamente en los procesos electorales. El campo electoral es importante, pero con una construcción previa y sostenida en el tiempo. Dejemos de lado criterios matemáticos que sin duda nos alejarían de ese sector, cada vez mayor de la ciudadanía, que reclama la unidad de las organizaciones de la izquierda. En resumen, la acción electoral debe estar subordinada siempre a la estrategia política, diseñada para alcanzar unos objetivos programáticos, y nunca al revés.

    Debemos, entre todas las partes implicadas y desde todos los sectores en lucha, acordar propuestas concretas y dotarnos de las herramientas necesarias para poder desarrollarlas. Desde Puyalón de Cuchas, venimos proponiendo a las diferentes organizaciones de la izquierda social, vecinal, sindical y política, la necesidad de articular un Programa de mínimos compartido, sobre el que todos y todas, respetando nuestras diversas identidades, trabajemos por la superación de un marco socioeconómico en el que las relaciones sociales se supeditan al Capital por encima de derechos sociales y humanos.

    La urgencia de recuperar nuestra soberanía, de disputar hegemonía y poder político, ampliando y consolidando las conquistas sociales, exige el esfuerzo de todos los agentes sociales y políticos.

    Unas propuestas concretas sobre las que cimentar ese Programa de mínimos serían la negativa al pago de la Deuda, la salida de la Unión Europea y todas sus estructuras neoliberales, Euro incluido, un programa de emergencia social que atenúe los devastadores efectos de las políticas de austeridad y dé salida a la acuciante emergencia social, un cuestionamiento a la propiedad de la Banca y demás sectores estratégicos, hoy, en manos de transnacionales, y el reconocimiento efectivo del Derecho a Decidir de los Pueblos.

    En definitiva, unidad con CHA y resto de fuerzas políticas de la izquierda sí. Pero para qué y con qué propósito. Ésa es la primera tarea que debemos acometer. Dibujar entre todas y todos un horizonte justo y digno para aragoneses y aragonesas.

    Zésar Corella, Coordinador Nacional de Puyalón de Cuchas