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Debemos decir NO a esta Europa del Capital, de los mercados y de las transnacionales

    Candidatas Os Pueblos DecidenEn estas elecciones europeas, creo que es fundamental explicar a la gente la influencia decisiva que tienen sobre nuestras vidas las decisiones que se toman en determinados despachos de las instituciones europeas, y cómo una buena parte de esas medidas, se adoptan cediendo por completo a las indicaciones y presiones de los mercados financieros internacionales y los grandes capitales. Es uno de los ejes de campaña de la candidatura de “Puyalón-Os pueblos deciden”, dejando claro además, que hay otra Europa posible, en la que importen mucho más la gente que los mercados.

    Actualmente la Unión Europea tiene profundos déficits democráticos. Sus instituciones tienen paradojas como que, el único órgano de la UE que votamos los europeos, el Parlamento, no cuenta con las competencias suficientes para ser un Parlamento con iniciativas propias y capacidad real de controlar a la Comisión y al Consejo Europeo, que son los órganos que de verdad deciden, y sus decisiones, que pesan sobre nuestras vidas, realmente no son tomadas por ellos, sino que son el FMI y los mercados financieros los que les dicen a los gobiernos de los estados y a la Comisión Europea qué derechos nos deben robar, qué parte de nuestras vidas es prescindible, y culpabilizándonos además por pensar que “hemos abusado” del pretendido estado social y que éstas son las consecuencias.

    Por eso son tan importantes estas elecciones, porque los aragoneses vamos a poder decirles a la cara con nuestro voto que nos hemos dado cuenta de la gran mentira que se esconde detrás de este sistema, que es preciso denunciar este secuestro de la soberanía de los pueblos a manos de los poderes financieros. La movilización social, el trabajo de concienciación hacia cada vez mayores sectores sociales, y la respuesta contundente a través del voto son algunas de las formas de combatir esta condena al paro, a la pobreza, e incluso a la muerte que se nos lanza desde estas instituciones, y todo ello para pagar una deuda ilegítima, que mayoritariamente es privada, de bancos y grandes corporaciones financieras, y que ha sido socializada por gobiernos irresponsables manejados por los señores del capital.

    Debemos decir NO a esta Europa del capital, de los mercados y las transnacionales, a esta Europa que nos impone recortes de derechos conquistados tras muchos años de luchas populares, que especula con nuestras vida e hipoteca nuestro futuro y el de las generaciones que nos sucederán. Los mismos que niegan la capacidad a los pueblos que queremos ejercer nuestro derecho a decidir son aquellos que hace solo tres años en una semana reformaron esa constitución tan intocable para ellos, de espaldas a la ciudadanía en pleno agosto, por mandato de los mercados y sin importarles lo más mínimo concepto alguno de soberanía nacional. Este eje del mal que lidera la troika no ha tenido ningún problema en provocar la mayor crisis de legitimidad y de credibilidad de las democracias europeas en las últimas décadas, subastando el sector público con olas masivas de privatizaciones, desmontando la sanidad y educación públicas para entregarlas al sector privado y comenzando a demoler los sistemas públicos de pensiones, abriendo un inmenso nicho de mercado para los planes de pensiones privados. Que no tiene ningún problema en condenar a la miseria y a la dependencia económica a países como Grecia.

    Por todo ello, tenemos que tomar conciencia política de la necesidad de construir otra Europa, una Europa realmente democrática que sea una alianza de pueblos y ciudadanos, no al servicio de los mercados, como es ahora mismo, sino un agente de freno a estas políticas de recortes de derechos. Una Europa abierta, solidaria, ecologista, e igualitaria, donde los ciudadanos y los pueblos tengamos derecho a decidir sobre todo, sobre lo que queremos y no queremos ser. Porque tenemos ante nosotros una elección muy sencilla, o soberanía de los pueblos, o soberanía de los mercados financieros. O una sociedad con derechos políticos y sociales para todos, plenamente ejercidos y promovidos desde las instituciones, o una sociedad sin derechos con millones de ciudadanos precarios y dependientes de las decisiones de las grandes corporaciones que serán quienes gobiernen todo.

    Valentín Cazaña candidato “Puyalón-Os pueblos deciden”