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Valentín Cazaña: “Se abre una nueva vía al soberanismo de izquierdas”

Valentín Cazaña
Valentín Cazaña

Entrevista realizada por AraInfo y Arredol a Valentín Cazaña, presidente de COAGRET, de la Asociación Vecinal de La Paz (barrio de Zaragoza), militante ecologista y candidato a las últimas elecciones europeas por Puyalón de Cuchas.

Las últimas elecciones europeas han dibujado un nuevo escenario. ¿Cómo prevés el curso político que se abre?

Sin duda, los resultados de las europeas abren el comienzo de una nueva etapa política en el estado español, y particularmente en Aragón.El modelo bipartidista del turnismo entre PP y PSOE, propio de la transición, por primera vez parece que puede estar amenazado si logramos construir una referencia política rupturista que tenga clara y nítida su lucha por los derechos sociales de las capas populares, que han sido devastados durante estos años por los partidos del régimen turnista. Los resultados reflejan la conciencia, cada vez mayor entre la clase trabajadora de que los consensos del 78 son la piedra sobre la que se edificó este régimen que recorta derechos y trata a las personas como instrumentos a explotar a beneficio de los grandes capitales. La ruptura de estos consensos y la toma de conciencia sobre la mentira que nos han contado estos 36 años, junto con un aumento de las luchas sociales en la calle nos abren a las fuerzas rupturistas posibilidades muy importantes.

Por lo que afecta al soberanismo aragonés de izquierdas, las elecciones europeas nos han permitido ser la primera fuerza política que lleva el discurso soberanista de izquierdas a todo el territorio de Aragón, estando encuadrados además en una candidatura con fuerzas similares de otros pueblos, que al obtener representación nos permitirá llevar las luchas de Aragón al Parlamento Europeo. Con este ilusionante punto de partida, se abre una nueva vía para el soberanismo de izquierdas, que tiene que desempeñar un papel fundamental en esta fase final de ruptura del régimen del 78, y trabajar para construir un proyecto diferente, en el que Aragón como pueblo y también las aragonesas tengan y puedan ejercer derechos inalienables, sin miedo a que los poderes financieros sean los que realmente gobiernen, tal como ocurre en este momento.

Aragón es un territorio con unas características socio-demográficas particulares. ¿Podrías comentarnos tu opinión acerca de la apertura de procesos de confluencia de la izquierda?

Estoy siguiendo estas iniciativas con ilusión y ganas de que los de abajo consigamos configurar, tanto para las municipales como para las elecciones aragonesas, una herramienta política y social que permita llevar las luchas de los movimientos sociales aragoneses a las instituciones, a los Ayuntamientos, y por qué no, también al Gobierno de Aragón. Creo que la izquierda rupturista, y los activistas de las diferentes luchas sociales aragonesas debemos apoyar y trabajar sin complejos en iniciativas como Ganemos Zaragoza, Alcañiz, Huesca o Teruel, y otras que sin duda se pondrán en marcha. Es en este marco, con una voluntad de llevar a las instituciones un programa rupturista, que tenga la clara intención de trabajar desde lo local y desde el parlamento aragonés con un conjunto de propuestas y medidas netamente de izquierdas recogidas partiendo de las luchas y movilizaciones sociales, cuando podemos hacerle realmente daño al capitalismo salvaje que nos asfixia. Creo que es un objetivo prioritario en el que los soberanistas aragoneses de izquierda nos tenemos que incluir y trabajar cada uno dentro de sus posibilidades porque, efectivamente, ganemos para cambiarlo todo, para que cuenten las personas y no los capitales.

Como portavoz del movimiento ciudadano soberanista En a Tuya Man ¿Qué puede aportar el soberanismo de izquierdas de Aragón a estos procesos?

Como he dicho antes, creo que la primera aportación sería el crear conciencia y sensibilidad con el hecho de que vivimos en un sitio que se llama Aragón, con una personalidad propia, y además que reivindicaciones como el derecho a decidir o el uso del aragonés y el catalán se normalicen en este tipo de plataformas políticas rupturistas con el régimen del turnismo. También puede ser muy relevante a la hora de que se vea mayoritariamente como necesario que se plantee también una candidatura rupturista de izquierda para las elecciones aragonesas. El soberanismo de izquierdas aragonés puede aportar también propuestas para luchar contra problemas como la despoblación, los problemas para vertebrar el territorio, el paro o los conflictos del agua. Lo que representamos creo que es fundamental para que la gente entienda la importancia de que las decisiones se tomen en Aragón, para poder poner en marcha programas de emergencia social ante la crisis, o estimular el tejido económico de nuestras comarcas, por ejemplo.

Recientemente se ha celebrado el referéndum escocés y se espera que se realice próximamente en Catalunya. ¿Qué lectura haces de estas consultas y cómo crees que afectan al avance de la soberanía aragonesa?

Aunque no haya ganado el sí en el referéndum, el hecho de que se haya realizado va a definir un antes y un después, en la lucha por el ejercicio del derecho a decidir de los pueblos. Sólo con toda la clase política de la City, las amenazas directas de las instituciones europeas y los mercados financieros presionando en contra de la independencia han conseguido por el momento detener el ansía de independencia de este pueblo. El hecho de que los más jóvenes sean mayoritariamente independentistas da esperanza para que dentro de no mucho tiempo se gane otro referéndum. Por otro lado, también es cierto que los intereses británicos tienen mucho que ver con no perder los importantes recursos energéticos con que cuenta Escocia, y que facilitarían el hacer viable el nuevo estado independiente. Aun así el hecho de que con toda esa campaña demagógica en contra, el 45% de los escoceses apuesten por su independencia, es una evidencia más de algo que venimos diciendo los movimientos políticos que defendemos la emancipación de los pueblos, el fracaso del centralismo de los estados nación, que niegan el derecho de autodeterminación de los pueblos, mientras por otro lado la mayor parte de su clase política se deshace en cánticos de alabanza hacia su constitución y que, tal y como se dice en el estado español, todo el mundo puede expresarse democráticamente. Esto es una falacia como demuestra todo el aparato institucional y mediático que se viene dedicando a amenazar a Catalunya con la suspensión de la autonomía, e incluso con procesar a los responsables institucionales que impulsen o apoyen el referéndum. ¿Por qué hay miedo a que un pueblo vote sobre la decisión más importante que le corresponde, querer ser o no un sujeto de soberanía, y en consecuencia configurar un estado independiente? La respuesta está clara, porque todo el mundo sabe que ese referéndum llevaría a la independencia de Catalunya, y a sepultar además definitivamente ese régimen de la transición española amparado en una constitución que fue fruto de las presiones y de las influencias de unos pocos, de una élite política y económica alejada de su propio pueblo, y que además ignoró la realidad sobre la existencia de pueblos con personalidad propia, que más tarde o más temprano iban a querer ejercer su derecho a decidir.

Para el ejercicio de la soberanía por parte del pueblo aragonés, lógicamente los casos catalán y escocés son sin duda un acicate y una muestra de cómo se puede hacer frente a una situación en que casi todos los medios están por la opción antidemocrática contraria al derecho a decidir. En diversas encuestas queda claro que Aragón es tras Catalunya, Euskal Herria y Galiza el cuarto pueblo del estado español con mayor sentimiento de pertenencia y de identidad propia como pueblo. Sin duda ese es un dato en el que nos tenemos que apoyar para la acción presente y futura. Creo sinceramente que en ese marco del que hablábamos antes, el de la descomposición de los estados-nación, y cómo además en ellos los poderes económicos están devastando los derechos de los y las trabajadoras, cada vez más gente optará por tener como referencia la necesidad de un Aragón soberano, emancipado, con un estado propio, que garantice a sus ciudadanos todos los derechos y libertades que en este momento pretenden robarnos los mercados financieros, sin que los estados nación hagan nada para evitarlo.