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Cuba va, Cuba vencerá

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    Foto: Ismael Francisco/Cubadebate

    Desde Puyalón de Cuchas saludamos con esperanza y expectación el nuevo periodo abierto en la historia de la Revolución Cubana.

    Han sido cinco décadas de resistencia frente a un bloqueo económico, financiero y comercial criminal. Cinco décadas de una resistencia que tomó el cariz de dignidad cuando se derrumbó el bloque socialista y Cuba se tuvo que enfrentar en solitario a un nuevo orden mundial dirigido por un imperialismo norteamericano que impuso su hegemonía, económica y militar, a lo largo y ancho del mundo.

    Junto al bloqueo, que comenzó en 1960, llegaron los intentos de invasión, las decenas de atentados terroristas o el fomento de las tensiones internas dirigidas a desestabilizar el sistema político cubano.

    Y cuantos años de resistencia

    Con la caída de la URSS a principios de la década de 1990 Cuba se quedó sola. Sin poder mantener un comercio normalizado con el resto del mundo, esto provocó el derrumbe de la calidad de vida de las y los cubanos, y por lo tanto la necesidad de la toma de medidas de excepción como la apertura al turismo, con sus vicios y contradicciones, por parte del gobierno de la isla. La primera potencia mundial pretendió así ahogar a un pequeño país cuyo delito fue atreverse a conquistar su destino y ser los dueños de sus propios recursos, sin la tradicional injerencia externa de los EEUU.

    En la Isla los años 90 fueron muy duros. Lo que Fidel bautizó como “El Periodo Especial”, consistió en una revisión de los planteamientos estructurales del socialismo cubano para poder continuar hacia adelante en un contexto de agresión imperialista sin precedentes. La ausencia de jabón o de comida obligaron a poner en marcha medidas extraordinarias de emergencia que garantizaran las mínimas necesidades vitales de la población. Fue un momento de crisis sustancial, donde los pilares que garantizaban la libertad y el bienestar colectivo se siguieron manteniendo a pesar de los problemas: Una sanidad y una educación gratuita y universal para todas y todos los cubanos. Cuba salió adelante gracias a un sistema político socialista y a una economía planificada que garantizó el reparto de los escasos recursos entre todo el pueblo. Prueba de ello fue la conocida “cartilla”, sin la cual muchos cubanos no hubiesen podido vivir.

    Los años noventa concluían, y Hugo Chávez ganaba las elecciones en la vecina Venezuela. La esperanza se volvió a abrir para Cuba. La solidaridad internacionalista que Cuba siempre había derrochado, ahora le era devuelta por un sistema político amigo que ponía sus recursos al servicio de la Revolución Cubana. Se comenzaban a poner los cimientos de la integración latinoamericana concretada en proyectos ilusionantes como el ALBA-TCP.

    Solidaridad internacionalista, que hoy, 2014, Cuba sigue manteniendo como prueba la multitud de programas de alfabetización, que llegan hasta Extremadura, en el Estado Español, o la infinidad de brigadas médicas repartidas por todo el mundo. Es destacable señalar que Cuba es el país que más médicos aporta para el cumplimiento de misiones de solidaridad por todo el planeta. Incluso en Haití, territorio vecino, colonia del Imperio y país más pobre de América Latina. Y aquí encontramos la perversidad del capitalismo: Cuba, un país con una economía socializada que garantiza la vida y las necesidades de su población, y Haití, un amigo del imperio con una anárquica economía capitalista, que lo condena a la más absoluta pobreza. Sin una política y una economía socialista, me atrevo a decir, aún siendo una afirmación contrafactual, que actualmente la vida en la mayor de las Antillas sería similar a la de Haití.

    Fin a la política del Bloqueo

    Las innumerables condenas de la ONU, con todos los estados, excepto EEUU e Israel, a favor de levantar el bloqueo, no han servido para poner fin a tal barbarie. Lo que confirma que la ONU no deja de ser sino una herramienta de lavado de cara y legitimización de las políticas de EEUU. Después de 53 años de bloqueo, Barak Obama apuesta por poner fin a una política de aislacionismo. ¿Por qué este cambio de estrategia? ¿Por qué ahora? El bloqueo ha demostrado no ser ese instrumento válido para doblegar al pueblo cubano. ¿Acaso en estos 53 años de bloqueo los once presidentes de EEUU no han sido capaces de analizar la inviabilidad de la política del embargo para los intereses de la Casa Blanca?

    Aplaudimos el proceso puesto en marcha por Obama para la normalización de relaciones entre EEUU, que ya no es la primera potencia económica, y Cuba, que ya no es ese país aislado de la Guerra Fría. Pero contemplamos con escepticismo este cambio de estrategia de los EEUU que, intuimos, pretenden aliviar sus tensiones con la Isla en expectativas de una esperada (por parte del imperio) y posible, pero improbable, transición al capitalismo impulsada por determinados sectores del gobierno cubano. El cambio de estrategia para la penetración sutil de las empresas norteamiericanas en un nuevo escenario de apertura económica se puede intuir como la razón fundamental del ejecutivo Obama para propiciar la normalización de las relaciones.

    cuba vaY es que, como dato, muchos de los que están perdiendo oportunidad de negocio son los productores agrícolas del medio oeste estadounidense. A pesar de las restricciones impuestas por el bloqueo, EEUU es el quinto exportador a Cuba.

    Una idea de cómo el factor económico puede haber influenciado en la decisión del ejecutivo Obama la da el que las acciones de las empresas de cruceros de Florida hayan visto subir sus acciones en un promedio del 3% apenas se hizo el anuncio.

    Por lo que concierne a Cuba, según cálculos del gobierno cubano presentados a Naciones Unidas, desde 1960 cuando empezó la política del bloqueo la isla se ha visto afectada en más de un billón de dólares (1,000,000,000,000 US$) en negocios perdidos, comercios frustrado y daños a la infraestructura.

    Y como la política no deja de ser sino una extensión de la economía, en este cambio de estrategia de la Casa Blanca también es necesario tener en cuenta, pues no se pueden desdeñar, las elecciones presidenciales que los USA celebrarán en 2016, en las cuales tendrá una importancia relevante el voto de la comunidad latina, entre la que se extiende la reivindicación del levantamiento del bloqueo a Cuba. Reivindicación que se extiende también a una parte considerable de la comunidad cubana residente en Florida.

    Y aún así, somos conscientes de que esta normalización de relaciones no será un camino de rosas, pues los parlamentarios estadounidenses más radicales y anticubanos, ya han empezado la campaña para seguir manteniendo el status quo actual. El levantamiento del bloqueo debe ser aprobado por la Cámara Baja de los EEUU, y esta es de mayoría republicana. Por otra parte, aunque la política exterior de EEUU parte desde la Casa Blanca, es potestad del Congreso el desembolso de fondos y la supervisión de los programas del ejecutivo. El bloqueo, la principal traba para mejorar las relaciones, únicamente puede eliminarse en el Capitolio, pues está consagrado en una ley, la Helms-Burton de 1996. Si esta coartada se termina, concluye así mismo el caballo de batalla de los republicanos en EEUU. Salvando todas las distancias espacio-temporales, se puede asemejar a lo que en el Estado Español supuso el fin de ETA para las políticas demagogas del PP y el fin de su argumentario político para justificar todos los males del estado.

    No obstante, a pesar del viraje en la estrategia político-económica de la Casa Blanca con respecto a Cuba encaminada a alcanzar los intereses políticos y económicos ya comentados, creemos en la madurez política del pueblo cubano, de sus organizaciones de base y de sus dirigentes políticos para comprender la excepcional coyuntura política que abre la administración Obama. Confiamos en las nuevas generaciones de cubanos, muy preparadas políticamente, para avanzar, si bien hacia una normalización de relaciones con EEUU que permita poner fin a un bloqueo criminal, también a una profundización del socialismo cubano, única garantía para conservar y ampliar las conquistar de la Revolución.

    Desde Aragón, nos mantenemos expectantes e ilusionados ante el futuro de la Patria socialista.

    ¡Cuba va, Cuba vencerá!

    Puyalón de Cuchas