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Patrimonio: Monasterio de San Pedro Mártir de Verona, Calatayud

    Podemos afirmar que San Pedro Mártir de Verona, en Calatayud, fue uno de los más bellos ejemplos de la arquitectura mudéjar y una de sus cumbres a nivel estético.

    El monasterio original fue levantado extramuros en 1255 por la orden de los dominicos, próximo a la judería frente a la Puerta de Terrer, dedicado a su protomártir asesinado en 1252, fue destruido por las tropas castellanas en la Guerra de los Dos Pedros en 1362. Destacamos el momento histórico importante y que es el mismo que en la ficha referida al cercano Tobed. Edificado como parte del perímetro defensivo. Inicialmente tuvo el mecenazgo de Pedro IV y a Muza Adolmalich como alarife, pero pronto pasa a Pedro Martínez de Luna, futuro Papa bajo el nombre de Benedicto XIII (1394-1423). Emplea la iglesia como panteón familiar y ya como Papa amplia la iglesia hasta duplicarla y cambia al arquitecto o maestro de obra, encargándose Mahoma Rami, alarife del que se sabe poco pero uno de los principales arquitectos medievales aragoneses y que actúa también en el cimborrio de la Seo y el coro de Santa Tecla en Cervera de la Cañada. Actuación entre 1412-14 donde posiblemente se consolida el gótico como medio constructivo y donde solo edifica una de las dos torres proyectada. En el siglo XVI se recrecen la torre y el claustro. Cuenta con tres niveles, de arcos geminados, de medio punto con medallones y una arquería cegada. En el barroco se le adosa una iglesieta.iglesia san pedro martir de verona Calatayud

    La iglesia era de una sola nave y con doce capillas laterales, con la referida torre cuadrada y también con decoración de ladrillo y azulejos. Sin duda lo más llamativo es el ábside de cinco lados, nos remite al espectacular muro de la parroquieta de San Miguel en la Seo, mandado construir por Lope Fernández de Luna, primer arzobispo de Zaragoza, coetáneo en el tiempo, 1378. Y cuya influencia se ve también en la cercana Morata de Jiloca y la fachada oeste de la iglesia de Tobed. Ejemplos excepcionales y que nos rememoran lo que fue San Pedro Mártir.

    Se enseñaba Teología y Filosofía y en 1580 era Universidad dominica. Pasaron por ahí Fray Julián Garcés (Munébrega, 1452), defensor de los indios; los inquisidores de Aragón Fray Pedro de Fuendelobos y Fray Martín de Santángel, converso, el regente Jacinto Vallejo de Santa Cruz (Bordalba,1584); entre otros. Un gran centro dominico junto al cercano de Gotor, fundado por otro Luna en 1522 y cuya iglesia amenaza ruina. Tras la desamortización de Mendizábal (1835-37) pasa a ser empleado como cuartel. Ya en la Guerra del Francés sufrió desperfectos y el robo de dos bustos relicario de plata dorada y policromada de San Pedro Mártir de Verona y de Santo Tomás, regalo del Papa Luna. En una triste y lamentable decisión, el alcalde bilbilitano ordena en 1856 su derribo bajo la excusa de que obstaculizaba el paso de carros y diligencias. En palabras del historiador de arte Gaya Nuño “Y todavía hoy estremece esta alcaldada brutal que nos privó de uno de los más fascinantes monumentos mudéjares de nuestro medievo”. Perdiendo la ciudad y Aragón uno de sus principales edificios mudéjares y clave para entender la historia de la ciudad y la comarca. Un siglo XIX en Calatayud en el que la fiebre destructiva arrasó parte del patrimonio y cambió el urbanismo de la ciudad. Se construyeron en el solar el cuartel de la guardia civil, la cárcel y los juzgados, hoy bloques de viviendas. Debería haber alguna placa y panel informativo que explicara lo que hubo. En una ciudad y comarca donde más se desarrolló el arte mudéjar y que es seña de identidad.

    En 1979 en unas excavaciones se descubrieron restos de las dependencias anexas del convento, volviéndose a tapar. Se pudieron recuperar restos de azulejería, con la media luna, fragmentos de las yeserías y restos escultóricos. Hoy en el museo de Calatayud son vestigio de su glorioso pasado.

    Patrimonio desparecido calatayud