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Puyalón de Cuchas exige la paralización definitiva de Mularroya

El reciente estudio publicado en la Revista de la Sociedad Geológica de España, realizado por un prestigioso equipo de las universidades de Zaragoza y Burgos, vuelve a poner de manifiesto el riesgo de este embalse. Estos problemas ya se conocían antes del inicio de la obra y este trabajo refuerza los argumentos con un estudio científico. Se afirma que la CHE adolece de estudios técnicos serios y rigurosos. Recordamos que a mitad de obra y sobre la marcha cambiaron el aliviadero del estribo izquierdo al derecho.

El vaso del embalse se asienta en una quinta parte sobre unidades carbonatadas permeables del tránsito Triásico-Jurásico. Con la escasa aportación anual del río Grío sólo se llenaría un 20%, por lo que es necesario un trasvase desde el río Jalón que dejaría seco este río desde Embid de la Ribera hasta Ricla, unos 25 kilómetros. Recordamos la afección que las obras del AVE tuvieron en los acuíferos de El Frasno. El túnel de trasvase partiría desde la espectacular ZEPA de las Hoces del Jalón y atravesaría durante 13 kilómetros estructuras complejas del macizo paleozoico de la Cordillera Ibérica. Sobre un sistema de fallas del río Grío con segmentos activos durante el Cuaternario con una capacidad de generar sismos de magnitud entre 6,2 y 6,8 grados en la escala Richter. Esto se vería agravado por la misma composición de la presa en materiales sueltos y la forma convexa, favorable a los deslizamientos sobre el cuerpo de la misma. Las poblaciones de Ricla y Calatorao serían las más afectadas por un fallo geotécnico de la presa. Para Ricla en 15 minutos la avenida alcanzaría una altura máxima de 7,3 metros, y para Calatorao en 42 minutos 2,75 metros, afectando en ambos casos a buena parte del casco urbano. Tres de esas fallas en movimiento se sitúan justo donde están acabando el viaducto de la variante, por lo que la CHE debería saberlo.

Hay que pensar en una masa de agua de 103,2 millones de toneladas en un punto crítico de la cordillera ibérica, frente a una pared de hasta 83 metros de espesor. Donde confluyen la falla del río Grío y varias fallas satélites, provocando vibraciones y afectando a las poblaciones de los valles del Grío y del Isuela. Y posiblemente a núcleos de la depresión del Ebro. Es el cambio en las condiciones de régimen de esfuerzos lo que podría provocar el movimiento de las estructuras. Si bien es cierto que el pantano está en una zona de sismicidad baja hay fallas potenciales de alta sismicidad en caso de modificación de los regímenes tectónicos.

Recordamos que en 2013 y cuando hablaban de seguir las obras por razones de seguridad, elevando catorce metros más la presa, saltándose la sentencia del Tribunal Supremo, un informe ministerial hablaba de riesgo catastrófico en el puente de la autovía A-2 y riesgo de vidas humanas en Ricla. Esto motivó que el ayuntamiento de Ricla pidiera amparo al Justicia ante la falta de información de la CHE. Mientras, desde la comarca y algunos ayuntamientos como La Almunia, se pedía la reanudación de las obras, paradas por la tercera sentencia judicial, la del Tribunal Supremo. Alegando cínicamente razones de seguridad para hacer más alta la presa y prevenir unas avenidas del río Grío de las que no hay constancia histórica. Tratando este asunto con irresponsabilidad y frivolidad. Ni entonces ni ahora les ha preocupado los problemas geológicos de Mularroya. Como en otros casos, el objetivo no es regar, sino hacer la obra. A día de hoy tampoco han informado de un asunto fundamental como el precio del agua, por lo que podría repetirse los casos de Lechago y El Val. O en el mismo Jalón la elevación de aguas a La Tranquera.

No se trata de alarmar a la población pero sí de darle una información veraz para que pueda formarse una opinión razonada. Esa información ha faltado y en cambio se han venido lanzando consignas populistas y simplonas. Haciendo de Mularroya un signo de la identidad comarcal y excluyendo de la misma a los opositores, tal y como se dijo en un manifiesto comarcal de 2013. Tanto la comarca, como la DPZ por unanimidad y las Cortes de Aragón, pidieron en 2013 que se reanudaran las obras. Saltándose cualquier garantía democrática. Han ido a hechos consumados obviando tres sentencias judiciales que ya deberían haber paralizado la obra hace tiempo. Tuvieron que emplear la argucia de declarar la obra de interés público de primer orden. Se saltan las leyes quienes exigen su respeto por ejemplo en el tema catalán.

La gravedad del caso ha llevado a la CHE a algo casi inaudito, como es ir al territorio a dar explicaciones, tanto a alcaldes como una reunión informativa abierta. Antecedentes de opacidad de los datos reales existen. Como el caso de Yesa donde la CHE por fin ha reconocido que no se puede hacer el recrecimiento sin aumentar la seguridad, después de años de negar la mayor y hasta haber anunciado que tenían controlado el deslizamiento. Un estudio de la universidad de Durham indica los embalses como una de las actividades humanas que puede provocar terremotos, junto a la extracción de petróleo y gas y la producción de energía geotérmica. En el estado español el llenado en 2004 del tristemente célebre pantano de Itoitz, provocó sismicidad durante meses, con un seísmo de 4,6 grados . Más recientemente la plataforma Castor y el método de extracción de gas provocó el mismo efecto y la paralización de su actividad.

Por ello saludamos con agrado la reciente celebración en La Almunia de las I Jornadas Hidrológicas de Valdejalón, donde entre otros temas de interés se trató el de la sismicidad de Mularroya con uno de los autores del estudio. Rompiendo un bloqueo mediático de años. A pesar de la lamentable falta de colaboración del ayuntamiento almuniense y de la comarca, que parecen interesados en difundir solo una versión y hurtar a la ciudadanía el derecho a la información. Como también fue significativa la ausencia de alcaldes de la comarca que sí asistieron a la charla de la CHE.