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La Franja y la configuración nacional de Aragón

    Introducción histórica y explicación PPCC.

    El catalanismo político (la esquerra independentista –Endavant, PSAN, MDT, Maulets, SEPC,…-, pero no sólo -ERC, Estat Català o CiU tambien-) defiende como proyecto nacional lo que denominan Països Catalans. Este nombre y esta reivindicación es relativamente “nueva”. Los nacionalistas catalanes de finales del siglo XIX, inicios del siglo XX, o de los años 30 (Lliga, Estat Català, ERC…) no tenían ese marco nacional como reivindicación.

    El termino Països Catalans, es en principio un término lingüistico (al igual que podemos hablar de francofonía o zona francófona, etc…) se refiere a aquellos territorios donde se habla catalán: Comunidad Autónoma de Catalunya (o Principat), Principat de Andorra, Pais Valencià, Illes Balears, 4 comarcas (total o parcialmente) del Aragon Oriental (Ribagorça, Llitera, Baix Cinca i el Matarranya), Catalunya Nord (parte del estado francés de habla catalana, las comarcas del Roselló y la Cerdanya Francesa , con Perpinyá como capital), e incluso el Alguer (una pequeña zona de Cerdenya/Sardignia).

    Bien, es un hecho científico irrefutable (entendiendo la lingüística y la filología como ciencias, que lo son, y asumiendo lo que dicen las cátedras de estas ciencias de todas las universidades) que en todos esos territorios se habla legua catalana, con más o menos uso como lengua vehicular, y en distintas variantes dialectales.

    El tema es que en los años 60 el escritor valenciano Joan Fuster en su ensayo “Nosaltres, els valencians” (Nosotros, los valencianos) publicado en 1962, utiliza el término Países Catalanes con un significado más político que lingüístico, como concepto de una nación, el pueblo catalán, el cual debería aspirar a un lazo político y a la independencia de España y de Francia (de esta unión política se suele exceptuar el Alguer). A ello hace referencia la expresión «de Salses a Guardamar y de Fraga a Maó».

    Esta línea la hace suya la izquierda independentista incipiente de la época ya sobre todo en los 70 (el PSAN, Partit Socialista de  Alliberament Nacional, que luego crearía el MDT, Moviment en Defensa de la Terra , “brazo político” de Terra Lliure, en los 80, sufriendo este varias escisiones y reagrupamientos).

    Bien, pues este concepto de Països Catalans hizo “mella” en el discurso de laesquerra independentista y en ciertos ámbitos culturales catalanes (y valencianos y mallorquines, en menor medida) en los 60 y 70, y va calando en gran parte del catalanismo político desde entonces hasta ahora (ERC asume este marco nacional de Paisos Catalans, y tácitamente la burguesía catalana, también).

    Posición de la izquierda independentista aragonesa

    Por un lado el independentismo catalán reclama un marco nacional que va más allá de la actual comunidad autónoma. Bien, conceptualmente no nos plantea ningún problema. Es su proyecto. En lo que toca a Aragón, reclaman la territorialidad de 4 comarcas. Se argumenta para ello razones lingüísticas. Nosotras no tenemos problema alguno en aceptar Països Catalans como unidad lingüística (como hemos comentado eso es una realidad). Ello no quiere decir que esa unidad lingüística suponga de un modo axiomático una unidad nacional (de ser asi, Castilla sería un imperio de ultramar aún).

    Si se hiciera un análisis historicista serio, y estudiáramos bajo que administración han estado siempre esas comarcas… cree que no hay duda que han pertenecido siempre a Aragón, fuera en tiempos del reino de Aragón, fuera bajo administraciones provinciales o autonómicas más o menos ficticias bajo la corona española…

    En todo caso creemos que el discurso de la izquierda independentista aragonesa no es ni utilizar el historicismo (pero si conocer la historia, y tratar de no manipularla) ni legitimar la división autonómica del reino de España como algo inmutable (para nada), ni tampoco aceptar como único el argumento una lengua =  una nación (aun reconociendo la importancia de la lengua como elemento aglutinador en lo cultural del sentimiento nacional).

    Creemos pues que lo más importante es que para la configuración nacional de Aragón (y Cataluña), si hay territorios que se pueden calificar de “conflictivos”, hay que aplicar la misma receta que preconizamos para la emancipación: la voluntad de ser, esto es la autodeterminación. Fraga, Mequinensa, Vall de Roures, Alcampell o Tamarit y sus gentes pueden ser catalanes o aragoneses en función de lo que voluntad quiera. Eso si, con el máximo grado de información y formación (y la menor manipulación y demagogia posible) para elegir con la mayor libertad.

    La pena es que a día de hoy el sentimiento mayoritario en estas comarcas, a nivel de identidad nacional, es sentirse español. En realidad el sentimiento sería una dualidad aragonés-español, lo cual es triste para nosotras y nosotros, por no ser un sentimiento emancipatorio (ni tan siquiera puramente identitario aragonés), sino de asunción de Aragon = España). Muestra de ello es nuestra escasa capacidad de influencia política en esta zona de Aragón. Queda pues mucho trabajo que hacer.

    Es decir, nos parece que el factor fundamental para pertenecer a una comunidad nacional u otra (conociendo y respetando los aspectos históricos, culturales, idiomáticos… que sin duda determinan en gran parte todo esto) es la voluntad de querer ser. Y esto se expresa democráticamente bajo el mecanismo de la autodeterminación.

    Ello no quita para que creamos y apostemos que esas comarcas son Aragón, y que Aragón es un país trilingüe (con una lengua impuesta, el castellano, pero que ya forma parte de la cultura aragonesa, y 2 propias de Aragón, aragonés y catalán, siendo una de ellas, el aragonés, privativa de Aragón). Esa es nuestra posición. Pero es una posición que siempre será respetuosa con las voluntades colectivas.

    Creemos pues que el “conflicto” con el proyecto de la izquierda independentista catalana (y en general con el “soberanismo” catalán) es un “conflicto”, en todo caso, menor. Porque  como hemos señalado es un proyecto, no una realidad, y afecta, en todo caso, a 4 comarcas. Pero la realidad palmaria es que las 33 comarcas aragonesas pertenecen sin capacidad de decisión al reino de España. Ese SI es para nosotras y nosotros el conflicto. El conflicto real a nivel nacional que padece Aragón. Pero entendernos en términos democráticos con Catalunya y su proyecto nacional bajo unos principios de respeto mutuo, en un escenario autodeterminístico, nos resultaría mucho más fácil y menos problemático, que no la imposición a pertenecer a España.

    La derecha española (sea del PP, o la regionalista del PAR, igual o más de española), y en menor medida, pero también, el PSOE, ha utilizado y utiliza estos argumentos de los Països Catalans para arremeter contra Catalunya y fomentar un anticatalanismo que sirve como pegamento para la unidad de España. Nosotras y nosotros no entramos ni de broma a ese juego

    Para finalizar comentar que para bien o para mal, a diferencia de catalanes o vascos, creemos que el actual mapa del Aragón autonómico, corresponde territorialmente bastante bien con el proyecto nacional a construir… Y además creemos que las fronteras, las fronteras culturales se difuminan y es muy difícil hacer las “rayas”. Si bien es cierto que podríamos plantearnos mapas irredentistas, en base a posesiones históricas y restos léxicos del aragonés (Valle de Arán, que entendemos es Occitania; Señorío de Molina, actual Castilla; Zonas de la ribera riojana y navarra, determinadas zonas de Soria; Petilla de Aragón o el Rincón de Ademuz, como territorios dentro de Aragón que dependen de Navarra o País Valenciano) no lo creemos oportuno, y, en todo caso, nos lo podríamos plantear sólo y en el caso de los habitantes de esas zonas mostraran su deseo por ser aragoneses.

    Como corolario, decir que hemos de ser respetuosos con los proyectos de los compañeras y compañeros catalanes u otros pueblos, pero también exigimos respeto hacia nuestro proyecto político. Y por encima de ello, asumir, aún desde la diferencia en cuanto a concienciación nacional, los vínculos que nos unen a los y las catalanas tanto históricos (Corona de Aragón), de vecindad, culturales, y de ser ambos pueblos sometidos por el colonialismo interno español.