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Por unos presupuestos dignos que permitan transformar Zaragoza

    La ciudad que soñamos y la que se nos cae de las manos.

    Análisis de coyuntura desde Puyalón de Cuchas.

    Puyalón de Cuchas considera que la situación en el ayuntamiento de Zaragoza requiere de estrategias ambiciosas, por ello exigimos la aprobación de unos presupuestos de máximos para el año 2017, los cuales han de reflejar y construir el programa político que elaboramos desde Zaragoza en Común. No podemos tolerar el chantaje y la negociación, ya que el objetivo de otros grupos políticos es dar imagen de ingobernabilidad. En consecuencia, la aprobación de los presupuestos del 2017 debería estar condicionada a una cuestión de confianza sobre el gobierno de Zaragoza en Común.
    Desde nuestra organización hemos ido participando en diversos procesos de confluencia para generar alternativas progresistas en los municipios del país donde se daban las circunstancias. El objetivo de desalojar a la derecha neoliberal en 2015 se consideraba prioritario y así se realizó en determinados ayuntamientos gracias a nuestro apoyo y trabajo (Zaragoza, Uesca, Pastriz, Artieda, Morata de Jalón o Chaca).
    En la capital aragonesa, la coalición Zaragoza en Común obtiene 9 concejales de 31, irrumpiendo como segunda fuerza del consistorio. El trabajo de aglutinar fuerzas y personas había dado sus frutos, generando una ilusión histórica. Pero la realpolitik, camino de los dos años de legislatura, ha dejado a ZeC en una situación de bloqueo total; la actitud derechista del PSOE impide cualquier tipo de acuerdo o propuesta que suponga transformaciones básicas en la línea del programa político de ZeC: el derribo de Averly o la cuestión del megaoutlet en la antigua fábrica de Pikolín (outlet de Torre Village) son ejemplos contundentes de este bloqueo. Por no hablar de temas simbólicos que han ido mermando las decisiones del gobierno municipal (el debate sobre el nombre del pabellón de deportes -José Luis Abós vs Príncipe Felipe-, o el nombramiento del activista Antonio Aramayona como zaragozano ejemplar). Y para nuestra organización, el incumplimiento de acuerdos programáticos como la disolución de la UAPO, la creación de una escuela municipal de lengua aragonesa, o la tibieza en la huelga de los trabajadores de AUZSA.

    Somos sinceras y reconocemos que construir alrededor de las personas requiere de estrategias a largo plazo, ya que el gobierno del capital y los intereses oligárquicos lo hace para sus minorías. En este sentido, la fiscalización de las grandes contratas –aunque quedan pendientes las auditorías prometidas-, las soluciones a las necesidades habitacionales de la gente, el impulso a la sostenibilidad, la defensa de la ciudad compacta o la transversalización de género en las políticas institucionales, son acciones del gobierno municipal, que aplaudimos desde Puyalón, pero esto no es suficiente. Exigir un presupuesto de máximos requiere que se deje de subvencionar a la Iglesia Católica, o que se minimice el priorizar el pago de la deuda ilegítima de los bancos, por no hablar del aumento real en el gasto social o la inclusión de partidas importantes para lengua y cultura aragonesa.
    La artimética es rotunda y pese a los esfuerzos de diálogo permanente, un mantra de la nueva-vieja política, los números no llegan y para avanzar en las propuestas de ciudad hay que tener 16 ediles, cifra alejada para ZeC, que además sufre el rodillo constante de la dupla PP-PSOE (10 + 6), con los vaivenes populistas de C’s, y la tibia ayuda táctica de CHA. Este escenario es lógicamente insuficiente para articular un programa de corte progresista para la clase trabajadora de la ciudad de Zaragoza. En esta tesitura, nos hallamos en la disyuntiva de los presupuestos para el 2017, los cuales deben pasar por una cuestión de confianza, sobre el equipo de gobierno y el apoyo de las fuerzas a la izquierda del PP. El tratar de argumentar un proyecto de ciudad, constreñido por los techos de gasto y por una insuficiente financiación, sólo aboca a la política de parchear, sin conseguir articular partidas expansivas en lo social y fomentando “el cambio en su propio modelo”. Es decir, al puro estilo gatopardista.

    En este sentido, una de las claves pasa por Podemos Aragón, cuyos 14 diputados en las Cortes, son decisivos para los presupuestos nacionales de 2017. El puzzle se simplifica al entender que en este país casi todo pasa por la metrópoli zaragozana (por peso demográfico, capacidad de servicios y articulación de iniciativas), con lo que los círculos de la formación morada harían muy bien en forzar, desde dentro de Zaragoza en Común, a una posición de fuerza, ya que el PSOE está debilitadísimo y Lambán desea, a cualquier precio, tener una prórroga a su gobierno, y así pujar en sus luchas internas dentro de esta fuerza social-liberal.

    De no producirse esto, el escenario probable será una alcaldía regalada al PP de Azcón, que sin hacer nada, y con una oposición de pataleta, gobierna en la sombra, y esto generaría una desafección gigantesca entre los sectores sociales y populares, entre las diversas izquierdas alternativas, que soñamos con otra Zaragoza.