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ARTE RUPESTRE DEL CALAPATÀ: ROCA DELS MOROS Y DELS GASCONS

    ARTE RUPESTRE DEL CALAPATÀ: ROCA DELS MOROS  Y DELS GASCONS Cretas Queretes

    El arte rupestre levantino se desarrolla en el arco mediterráneo y alguna zona cercana. Hay una discusión con la cronología, que varía desde el Paleolítico (como el arte rupestre del norte peninsular) hasta el Neolítico. En los últimos años se sitúa en el Epipaleolítico, tras la última glaciación hace 12.000 años. Una sociedad con una economía cazadora y recolectora.

    Se desarrolla en abrigos rocosos casi al aire libre, a diferencia del Paleolítico que es en el interior de las cuevas. Figuras bellas y estilizadas con gran sensación de movimiento de personas, que adquiere mayor importancia que en el Paleolítico. Empleando los colores rojo, negro y blanco, obtenidos de minerales.  Hay escenas bélicas con escenas de combates, desfiles y danzas guerreras; escenas de caza y escenas de la vida cotidiana como recolección de alimentos, la organización jerárquica y las danzas rituales. Al hombre se le representa desnudo, con algún adorno y con arco y flechas, y escenas fálicas, mientras que la mujer aparece con una falda acampanada. Los animales más comunes son los caprinos, cérvidos, equinos y bóvidos. Las escenas aparecen en diagonal y perspectiva torcida, con las figuras de perfil y algunas partes de frente, con el objetivo de dar sensación de dinamismo. Estos abrigos nos dan testimonio de una época y sus formas de vida.

    En 1903 Juan Cabré descubre en el barranco de Calapatà, tributario del río Matarranya,  en la Roca dels Moros lo que denominó arte levantino. Lo novedoso de las pinturas y su juventud impidieron que se hiciera público hasta 1907. Poco después junto a Henri Breuil descubre a 200 metros en el barranco dels Gascons un nuevo abrigo con pinturas rupestres. Se han catalogado en la fase antigua o naturalista del arte levantino 6.000-3.500 a.C.

    En la Roca dels Moros hay tres ciervos naturalistas, con detalles como las orejas, pezuñas y grandes cornamentas. Dos de ellos aparecen corriendo y el otro está recostado. Había un pequeño toro de color rojo claro y con menos detalle y unas figuras humanas. Actualmente se conservan las dos figuras humanas estilizadas, la parte trasera de un ciervo, un arquero levantino en estilo lineal y color rojo oscuro avanzando hacia  un cuadrúpedo que podría ser un caballo o un ciervo carente de cabeza, todo en una escena de caza. El segundo panel apareció en una revisión y limpieza realizada en los años 80. Fueron vendidos en 1918 al Museo Arqueológico de Cataluña, donde se pueden ver tres fragmentos con los ciervos, mientras hay un bóvido que no se muestra.

    En el barranco de els Gascons hay escenas de caza con arqueros,  cápridos, bóvidos y caballos. Había dos grandes ciervos en color rojo y negro y de aspecto naturalista, corriendo hacia la izquierda. Hay tres fases decorativas: las figuras animales, los tres arqueros clásicos levantinos y una posterior con un arquero de estilo lineal. Actualmente se conservan en mal estado dos cabras naturalistas en color negro, con el detalle de la pezuña y la cornamenta, y un arquero estilizado.

    Juan Cabré habla de ellos en su obra “El arte rupestre en España” de 1915. Según él la gente de la zona pensaba que esas pinturas significaban que había un tesoro debajo y que iban a dinamitar la roca. Su actuación no estuvo exenta de polémica aún en esa época, siendo criticado por Bosch Gimpera y Obermaier.

    A día de hoy están vallados y todavía son visibles los agujeros en la roca que dejó su mutilación. No solo destacan por ser los primeros en ser catalogados como arte levantino, sino por su calidad. Una interesante y novedosa iniciativa de la Comarca del Matarranya con el apoyo del Ministerio de Cultura, permite volver a ver estos abrigos tal como eran de un modo virtual con tecnología de escaneo en tres dimensiones. Incluye una app para móviles y tablets, Matarranya Rock Art, disponible igualmente en la web comarcal. A través de una visita in situ se puede ver cómo era el abrigo en la época en que fueron hechas las pinturas, cuando se descubrieron a comienzos del siglo XX y en la actualidad, y ofrece información adicional. Palia en parte el expolio sufrido. Se completa con una ruta senderista para disfrutar de la agreste naturaleza que  recorre los principales yacimientos iberos de la comarca.

    Aparte de contextualizar en su época las acciones de Juan Cabré, se le destaca por sus aportaciones a la arqueología moderna en el estado español y la puesta en valor de las pinturas rupestres. Sus calcos de las mismas, algunos de ellos perdidos, son un valioso documento y se conservan 2.300 calcos y 1.000 fotografías en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

    Juan Cabré también trabajó en su Calaceite natal y sus importantes yacimientos iberos de la Edad del Bronce. Siendo el más importante el poblado de San Antonio y también en Les Ferreres. Como era costumbre en los arqueólogos de la época comerció con sus hallazgos, estando buena parte de ellos en el Museo Arqueológico de Catalunya y en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid e incluso vendió al Museo del Louvre en París. No por ser legales aquellas prácticas y ventas dejan de ser un expolio del patrimonio rural, que pasó a engrosar las acumuladas vitrinas de museos de grandes ciudades con sus correspondientes beneficios económicos de visitas turísticas para ellas. Una actividad carente de ética y de respeto al entorno de la obra de arte. Parte del patrimonio de estos yacimientos está en el Museo Juan Cabré de Calaceite. Así como en una exposición permanente en Cretas.