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BALNEARIO DE PANTICOSA

    Balneario de Panticosa

    En un espectacular paraje del Valle de Tena, a 1.630 metros de altitud, se encuentra el maltratado Balneario de Panticosa. Localizado a 8 kilómetros de la localidad en la vieja ruta a Francia por el Puerto de Marcadau, paso de pastores y contrabandistas. Es Bien de Interés Cultural en la categoría de Conjunto Histórico, abarcando todo el espacio del balneario, incluyendo los edificios, el ibón y las praderas adyacentes, 580.300 m2. Ese ibón recoge varios torrentes de montaña que dan nacimiento al río Caldarés.

    Ya en época romana eran conocidas las propiedades nitrogenadas y sulfurosas de las aguas, indicadas para las afecciones renales, digestivas, respiratorias, reumáticas, nerviosas y de piel. Con la Fuente de San Agustín, Tiberio, La Laguna, Fuente de La Belleza o del Estómago, Fuente del Carmen o de las Herpes y Azoada o del Hígado. Pero no se construye el balneario hasta 1693. La primera referencia documental de bañistas data de 1766. En 1826 Fernando VII le expropia los terrenos al quiñón de Panticosa y le cede la explotación a Nicolás Guallart hasta 1854. En ese siglo XIX aumentan las visitas, llegando a sumar más camas que San Sebastián o Santander.  Así en 1844 ya estaban los ocho edificios del núcleo del balneario. Vive su esplendor entre 1920 y los años 60, con visitas de la burguesía y personajes ilustres como Santiago Ramón y Cajal. Construidos en un estilo de montaña con influencias francesas. Su casino llegó a rivalizar con el de Biarritz. En 1966 es declarado Centro de Interés Turístico Nacional. Pero la sociedad gestora entra en una crisis económica que lleva a su cierre en 1979.  En 1994 es declarado por el gobierno aragonés Paraje Natural y Bien de Interés Cultural.

    El conjunto original del Baneario de Panticosa estaba constituido por ocho edificios:  Casa Belío, Casa Boreda, Casa de las Herpes, Casa Balneario, Casa del Estómago, Casa de la Fonda, Templete de la Salud, Casas de las Tiendas y Casa del Mediodía. En 1854 se acaba el Hotel Victoria y en 1857 el Hotel Embajadores y el Hotel Salón de Sociedad. Había una sala de Inhalaciones, la Villa Mirador, Fonda Española y Francesa, Casa de la Laguna, Casa de la Pradera, Fuente Azoada, Fuente de San Agustín y una galería de hierro y madera que unía los hoteles Mediodía y Embajadores, reemplazada por un pasillo acristalado en la remodelación de 2008. En 1881 la iglesia del Carmen y en 1896 el Gran Hotel. Ya en el siglo XX el Hotel Continental, el Casino, el Restaurante del Lago y una planta embotelladora de Aguas de Panticosa.

    A inicios de este siglo dentro de una operación especulativa y agresiva con el entorno natural, enmarcada en la época de la burbuja inmobiliaria y el esnobismo por los grandes arquitectos, sufre una profunda remodelación que transforma su aspecto histórico y derriba varios edificios que formaban parte del conjunto decimonónico. A cargo de los arquitectos Rafael Moneo y Álvaro de Siza, que no integran los edificios en el entorno a pesar de las catalogaciones. ¿Para qué sirven si son papel mojado ante un proyecto faraónico? Con Pedro Subijana en la parte gastronómica. Reanudando en 2008 su actividad con el nombre de Panticosa Resort.

    Ese año se construyeron de nueva planta el Hotel Continental y la Casa del Mediodía. Se remodelaron los edificios originales del Gran Hotel, que estuvo un tiempo cerrado por falta de clientes, el Casino y la iglesia del Carmen. Criticados por el arquitecto Chabi Garú por no respetar los volúmenes, materiales, ni mobiliario originales. Por no respetar, en la escombrera aparecieron los historiales médicos de los pacientes que pasaron por el balneario.

    Un gran desmonte para hacer un aparcamiento inacabado con su mole de hormigón. La brutalidad de las actuaciones hizo secar alguna de las fuentes. En el conjunto se ven edificios históricos abandonados a su suerte y salvados del derribo por la quiebra de Nozar.  Junto a nuevos edificios sin acabar de construir y materiales abandonados, entre ellos decenas de adosados. También proyectos no realizados como un palacio de congresos o un centro deportivo de alto rendimiento. Un lamentable ejemplo de lo depredador del capitalismo especulativo con el entorno y la historia. Debe hacer reflexionar sobre el modelo de desarrollo de nuestras montañas y no repetir errores.

    De la mano del empresario Luis Nozaleda, participante también del fracasado Pirenarium. La quiebra del grupo Nozar, con 700 millones de deuda, dejó parte del proyecto inacabado y en riesgo buena parte de los elementos originales. También supuso el cierre de Aguas de Panticosa. La gestión pasó a Vincci Hoteles. Cuya primera consecuencia fue la reducción de plantilla, uno de los señuelos del proyecto, la creación de empleo. Fracasando la percepción elitista de turismo que pretendían implementar.

    APUDEPA,  Montañeros en Acción y la Plataforma en Defensa de las Montañas denunciaron en su día la polémica remodelación, el poco respeto a los edificios históricos, la pérdida del patrimonio inmaterial de la tradición oral ligada a este entorno y las barreras antialudes que desvirtúan los montes del entorno. El asunto llegó en 2015 a la comisión de comparecencias y peticiones de las cortes aragonesas, donde APUDEPA demandó la conservación de doce elementos de gran valor arquitectónico. Destacando las fuentes de la Belleza, Azoada y San Agustín, la Casa Balneario y el Templete de la Salud.  Es sintomático que la administración de facilidades a la iniciativa privada y después se desentienda de la conservación del patrimonio.