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DOS MALAS CARAS EN LA MONEDA DE LAS ELECCIONES FRANCESAS

    Si no he entendido mal tras la primera vuelta de las Elecciones presidenciales del Estado francés, la clase popular del Hexágono, los mercados y la Cancillería federal alemana pueden por fin sentarse a descansar plácidamente.  La segunda vuelta, con cierre de filas del resto de partidos políticos incluido, tendrá lugar el próximo 7 de mayo, y dará como claro vencedor a un candidato sobre otro, Macron sobre Le Pen.

     No hay duda, la democracia funciona y sólo debemos confiar en que el nuevo Presidente de la República francesa haga un encomiable trabajo en favor de los excluidos sociales, la clase trabajadora nativa y extranjera, y una política internacional centrada en los Derechos Humanos.

    A pesar de todo, quizás, no sea ésta la dirección que tome el Estado francés.  La candidatura de Emmanuel Macron es una opción ideológicamente tricolor, que se apoya en la indefinición de objetivos sociales, ofertando: laicismo republicano, desregulación económica “de rostro humano”, y seguridad cívica a costa de libertades civiles.

    elecciones francia

     EN MARCHE no ha sido un invento del siglo XXI, cuanto ya ha estado en escena antes este tipo de político: alguien flexible y ambicioso, que tendrá oídos atentos para lo que soliciten las Transnacionales de éste o aquél lado del Atlántico.  A buen seguro que un político con muy poco interés en defender claridad filosófica o al menos programática, hará las delicias de los llamados mercados.

    Ganar o no ganar a Le Pen no es una cuestión esencial.  Los seguidores del xenófobo FN han destrozado a socialistas y a lo que quedaba de Les Republicains, no aspiran a más.

    Sin embargo, es verdaderamente preocupante que no haya discursos claros, que se instale el hastío en nuestras gargantas a la hora de ver un debate de candidatos, ahogando la posibilidad de saber cómo piensan luchar por la Igualdad de género, por los derechos humanos de las personas que buscan refugio, por solo poner dos ejemplos.

    Dejemos de hablar en código. ¿Se puede soslayar que el Estado francés ha prorrogado varias veces el estado de excepción en su territorio, cercenando libertades civiles básicas? ¿Se puede olvidar que en el Estado francés, ninguna minoría nacional tiene reconocimiento alguno?

    Veremos el porqué de tanto camuflaje político, veremos cuál el objetivo de los marchistas, si bien al parecer, el liberalismo económico del candidato tomará partido más pronto que tarde por la mercantilización de la política, como si fuera un índice bursátil más.

     Por parte de Puyalón de Cuchas, como organización política que lucha por una revolución social, se ha de saludar la legítima lucha de las clases obreras en el Estado francés, así como de las diversas naciones que conviven dentro de su territorio, y a las cuales se les ha de garantizar, como mínimo, las libertades de reunión, expresión y asociación, pero también la libertad en el aprendizaje y utilización de la propia lengua.  Esto último es algo en lo que los Estados etnocentristas español y francés, nunca se han esforzado.

     El rechazo a las ideas filofascistas del Frente Nacional puede hacer bueno a otro candidato, sin embargo, no es esto lo que debería llamarse política con mayúsculas.  En la calle triunfaremos, por la Justicia social: ENTALTO ARAGÓN LIBRE

    Chabier Mallor Monzón, Secretaire d’accion politica , 05/05/2017, Zaragoza