aragonés | catalán | castellano

Biblia de Sant Chuan d’a Penya

    La llamada Biblia de Sant Chuan d’a Penya, forma parte de una serie de manuscritos medievales aragoneses que copiaron el texto bíblico. Fueron estudiadas por el biblista Teófilo Ayuso, ya fallecido. El estudio se completa con otros manuscritos como glosas, comentarios y libros litúrgicos. Abarcan del siglo XI al XIV y por orden de antigüedad son las de Sant Chuan d’a Penya, Uesca (Museo Arqueológico Nacional en Madrid), las dos de Calatayut (colección particular familia Lafuente), Tarazona y las dos de Zaragoza (una de ellas robada de La Seo). La de Sant Chuan d’a Penya es la más antigua y se conserva incompleta en Madrid en la Biblioteca Nacional.

    Biblia San Juan de la Peña Sant Chuan d'a Penya

    Un episodio mítico sitúa la creación del monasterio viejo en el siglo VIII. Sin embargo la primera documentación habla del año 920. Convirtiéndose rápidamente en un importante monasterio para los reyes aragoneses y navarros. Sancho el Mayor de Navarra introduce en el siglo XI la regla benedictina. Sancho Ramírez amplía el monasterio e introduce por vez primera en la península el rito romano en detrimento de la liturgia hispano visigoda. El monasterio llegó a ser panteón real aragonés. Sin olvidar que padeció la desamortización de Mendizábal.

    La Biblia de Sant Chuan d’a Penya está escrita e iluminada sobre pergamino y data del siglo XI. Posiblemente el escriba era del mismo monasterio. El tipo de escritura es visigótica redonda. La decoración es de estilo mozárabe para la parte de las genealogías. Mientras que es de estilo románico para el resto, muy asociado a la propia iconografía del monasterio, el famoso claustro, de finales del siglo XI y del Maestro de Agüero de finales del XII, es una biblia pétrea en sus capiteles, a pesar de la pérdida de los laterales sur y este. Y con iniciales y adornos complicados en los que se intercalan animales y decoraciones florales de tipo francés. Presenta un texto ecléctico, con particularidades como disponer el Libro de Job detrás del Octateuco y presencia de elementos extrabíblicos, sobre todo ante el Salterio (libro de coro con salmos) con piezas solo aquí transmitidas. Contiene libros legales, históricos y sapienciales del Antiguo Testamento, con prefacios, prólogos y argumentos de San Jerónimo y otros autores. Tiene algunos títulos en hebreo.

    La escritura visigótica en Aragón está documentada desde finales del siglo X al reinado de Alfonso II a finales del siglo XII. Es una caligrafía sentada, muy uniforme, de trazado amplio y recios perfiles, muy parca en nexos y abreviaturas. Empleada tanto en uso librario como documental. Desde Sancho Ramírez se aprecian influencias de la escritura carolina que pasará a predominar con Alfonso I.

    Es de destacar la importancia del conocido como escritorio pinatense, de este monasterio, con el Libro Gótico cartulario que narra la vida de los primeros reyes aragoneses, el Libro de San Voto que se compone de restos de diversos manuscritos, y el Libro de los Privilegios que recoge donaciones y prerrogativas. También ha habido numerosas falsificaciones y manipulaciones con fines lucrativos y de posesiones.

    En 1626 un enviado del conde-duque de Olivares se llevó de Sant Chuan d’a Penya casi todos sus manuscritos, incluido este con toda probabilidad, “con no poco pesar de sus monjes” Este expolio del conde-duque se añade al de la Biblioteca de la Cartuja del Aula Dei de Zaragoza y que sirvió posteriormente para engordar el patrimonio de la Biblioteca Nacional de Madrid.

    La Biblioteca Nacional de España fue creada a instancia de Felipe V (IV de Aragón) en 1711. A partir de un plan de su confesor, Pedro Robinet y el tristemente célebre por aplicar los Decretos de Nueva Planta, Melchor de Malcanaz. Para Renovar la erudición histórica y sacar al aire las verdaderas raíces de la nación y de la monarquía españolas.

    Esta biblia debe volver al monasterio junto con el resto de patrimonio expoliado por el conde-duque de Olivares y que actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. Ese patrimonio completaría la visión global junto a la reciente apertura al turismo del Panteón Real.

    Guardar

    Guardar

    Guardar

    Guardar