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Convento del Desierto de Calanda

    A 12 kilómetros de la localidad natal del genio Luis Buñuel se nos aparece el Convento del Desierto. Iinesperadamente, en un agreste y bello paraje, es una aparición casi surrealista por la espectacularidad y sobriedad del conjunto.

    Cerca del Convento del Desierto están las localidades de Torrevelilla, La Cañada de Verich y La Ginebrosa. Es un conjunto formado iglesia, claustro y dependencias monacales,  Bien Catalogado desde 2004. En un lamentable estado de abandono y ruina inminente de no actuar con medidas de consolidación urgentes. También ha sido objeto de vandalismo y de los expoliadores.  Está incluido en la lista roja de patrimonio de Hispania Nostra. Por la grandiosidad del edificio y la austeridad se le ha comparado con el monasterio de El Escorial.

    Convento del Desierto Calanda

    Conocido como convento del desierto, está dedicado a San Elías y fue fundado por la Orden de los Carmelitas Descalzos, las obras duraron de 1682 a 1701. Llegó a albergar a 40 religiosas. Llama la atención su emplazamiento, que le da ese apelativo al estar en medio de una zona despoblada, a varios kilómetros de Calanda. En 1680 Fray Antonio de Jesús, del Desierto del Cardó (Tarragona), estuvo buscando un lugar adecuado. Los terrenos pertenecían a los calatravos de Alcañiz y pudo hacerse con ellos mediante un pago perpetuo de 1033 reales de plata aragoneses. El lugar tenía agua, estaba apartado y quizá albergó un pequeño barrio de Calanda.

    Contrasta la quietud del paisaje con todos los avatares históricos que ha padecido. Pronto, en 1705, tuvo un incendio en la Guerra de Sucesión. Incluso fue abandonado por el apoyo prestado a Carlos de Austria en la toma de Alcañiz y la posterior represión de Felipe de Anjou. Sin embargo fue reconstruido en 1706.

    En la Guerra del Francés o de la Independencia fue saqueado por las tropas napoleónicas y nuevamente incendiado en 1809, robando además parte de los fondos de la biblioteca. Como en el caso anterior, fue rehabilitado poco después, en 1814.

    Finalmente en 1835 fue desamortizado y pasó a manos privadas. A este abandono por los religiosos se le unió otro incendio. Tras la desamortización de Mendizábal, completada entre 1835 y 1837, el retablo mayor y otros menores, fueron llevados a la iglesia del Pilar en Calanda, y destruidos en la guerra civil. También fueron fundidas con fines bélicos en 1936 las dos campanas, hechas en 1784, una de ellas rajada por un cañonazo en la guerra carlista de  1838. En el momento de dicha desamortización sabemos por los escritos de Vidiella en 1890 que “había 24 sacerdotes, 18 coristas, 9 legos y 8 donados. Tenían además 2 escolanos, 2 pastores, 9 criados de labor y un guardia o alcalde de camino”. En 1842 el convento fue vendido a Antonio Calvo. En 1846 Madoz aún hace referencia a él en su diccionario geográfico.

    La tipología del Convento del Desierto se aleja de la suntuosidad barroca y sigue la línea carmelita denominada desierto. Pretende ser un reflejo en la arquitectura de la reforma y austeridad de la orden creada por Santa Teresa de Jesús e impulsada por San Juan de la Cruz. Siempre mantenida en sus reconstrucciones.

    Tiene como núcleo central el edificio del convento, de grandes dimensiones y construido con mampostería y sillares de refuerzo. Destaca la iglesia en la visión lateral al estar en una zona algo más elevada. La portada es de líneas simples y aún se conservan los arcos de la bóveda de cañón y la cúpula milagrosamente en pie. Cuenta con tres capillas laterales y una espadaña en un lateral. Completan el conjunto el claustro y un edificio transversal de cinco plantas para las celdas de los frailes. Todo el conjunto emana grandeza y sobriedad, con vanos empequeñecidos en comparación a la pared. Predominando la sencillez y las líneas horizontales. El conjunto disponía de todas las dependencias necesarias para la vida en comunidad: biblioteca, sala capitular, refectorio, cocina, enfermería, bodegas, molino de aceite, nevera, hospedería y fuente. Cerca quedan restos de dos ermitas, Nuestra Señora de las Nieves y Santa Flora, junto a los campos que abastecían al convento.

    Hoy en día forma parte de las rutas senderistas del entorno de la sierra de la Ginebrosa. Incluso ha suscitado el interés de los aficionados a lo esotérico. En la década de los 90 sufrió un incendio el pinar que rodea el convento. En el año de 2013 salió la noticia de que un juzgado de Caspe podía haber embargado el convento a sus actuales propietarios, a instancia de una empresa acreedora de los mismos. Con la intención de que pasara a manos de la DGA y fuera restaurado. En una inmobiliaria se vendía por 150000 euros. De hecho se cita el valor de la piedra de cantería para ser vendida, lo que acarrearía la pérdida definitiva del Convento del Desierto.