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TEATRO PIGNATELLI. ZARAGOZA.

     

    Teatro Pignatelli Zaragoza

    En este caso ya de inicio se sabía que  el Teatro Pignatelli era una obra temporal y aún así estuvo más tiempo del previsto, aguantó 36 años, de 1878 a 1914. El autor fue el arquitecto Félix Navarro, natural de Tarazona y autor del Mercado Central, del Palacio Larrinaga y coautor del monumento al Justicia de Aragón, entre otras obras. Sus viajes a Alemania, Francia y Estados Unidos harán de su obra algo innovador y avanzado para su época. Encuadrado en el Modernismo y el Historicismo ecléctico. El empleo del hierro como material constructivo, lo liga a la tristemente desaparecida Fundición Averly. Por entonces Zaragoza notaba la industrialización y la llegada del ferrocarril. Es contemporáneo del arquitecto Ricardo Magdalena. Su hijo Miguel Ángel Navarro también fue arquitecto.

    Ideado como teatro de verano y actuaciones esporádicas, se ubicaba en el Paseo de la Independencia cerca de la Plaza Aragón. En un solar de la antigua Exposición Aragonesa de 1868. Fue de los primeros edificios construidos en hierro y se puede encuadrar en el premodernismo. Se inauguró el 14 de agosto de 1878 y se construyó rápidamente, en tan solo seis meses. Siendo el citado hierro y el ladrillo los materiales constructivos principales. El teatro se dividía en la zona del escenario y los servicios, de planta rectangular; y el espacio para los espectadores en forma de herradura en el interior y exterior poligonal. El jardín cumplía la función de vestíbulo. Por entonces lo rodeaba el río Huerva y una zona de huertas. Tenía un espacioso salón que emanaba ligereza y con una capacidad para 2.000 personas. En la cara a la Plaza Santa Engracia una terraza salvaba el desnivel con el Paseo Independencia. En el proyecto inicial estaban previstas tres esculturas de las artes escénicas, que no llegaron a colocarse.

    Las propias deficiencias estructurales de un edificio pensado para ser efímero, la competencia en una ciudad con una gran actividad teatral y una incipiente especulación inmobiliaria fueron el motivo de su demolición. Su último uso fue en las Fiestas del Pilar de 1914. En el solar se levantó en 1926 el edificio de Correos en estilo neomudéjar. Sin embargo es recordado por su singular arquitectura y aportar un cierto aire exótico al Paseo Independencia.