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PORTAPAZ DE SIJENA

    Portapaz de Sijena Sigena

    El monasterio de Santa María de Sijena fue fundado a finales del siglo XII por Sancha de Castilla, reina consorte de Alfonso II, para religiosas hospitalarias. Llegó a ser una pequeña corte y a albergar parte del archivo real de la Corona de Aragón, hoy en Barcelona, entre los siglos XIII y XIV. También fue panteón real, destacando la tumba de la reina doña Sancha y la de Pedro II. El monasterio decayó en importancia política tras el compromiso de Caspe en 1412, ya que tomaron partido por Jaime II de Urgel. La desamortización de 1835 hizo abandonara las monjas el monasterio pero regresarían poco después. El golpe más duro ocurrió en la guerra civil en agosto 1936 cuando fue quemado y saqueado por milicias anarquistas procedentes de Cataluña. En 1941 se trasladó el archivo del monasterio a Huesca. Es Monumento Nacional desde 1923, lo que impide que se pueda vender su patrimonio. En 2002 el gobierno de Aragón completó la declaración de Bien de Interés Cultural.

    Los portapaces sirven desde la Edad Media para dar el ósculo de la paz en la eucaristía. Su uso decayó en el siglo XIX y cuentan con un asa para llevarlo. Este portapaz fue vendido en un lote en 1976 al Museo Nacional de Arte de Cataluña, que catalogó la pieza como “Santa Paz de oro esmaltado y nácar, con piedras, con el Cristo de Piedad en el centro”. Datada hacia 1400 es una pieza excepcional por su singularidad y calidad artística. Tiene 10,5 centímetros de alto y representa un tema típico de los portapaces como es la Piedad. A Cristo muerto tallado en nácar, lo sostiene un ángel de oro y esmalte blanco en un trono de oro. El conjunto lo enmarcan dos zafiros y un rubí morado. Contenía una reliquia de la túnica de Cristo. Fue creada hacia 1400 en un taller de París con la técnica sur rondebosse. Fue adquirida por el conde Pere II d´Urgell, que la donó a Sijena cuando ingresó su hija Isabel. Solo se conocen en el mundo veinte portapaces similares a este.

    Uno de los episodios más bochornosos de la historia del Museo Nacional de Arte de Cataluña, acaeció en mayo de 1991 durante la reforma del Palau Nacional en el actual MNAC, cuando fue robada. Considerada una de las mejores piezas de su colección. Este triste hecho no transcendió hasta marzo de 1992 cuando se publicó la noticia en La Vanguardia. El armario donde se guardaba no fue forzado, lo que sugiere que fue alguien relacionado con el museo el autor del robo, de hecho todos sus empleados tuvieron que declarar ante la policía. En septiembre de 1990 ya hubo críticas por las escasas medidas de seguridad al arte gótico en un traslado de ubicación. Actualmente sigue en paradero desconocido. Sin embargo en la exposición “Catalunya 1400” la recuperaron de modo virtual.